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El desplome de Gemini en bolsa reactiva rumores de una posible compra por sus licencias regulatorias

Tablet and clipboard with charts illustrating the 2020 stock market crash.
Photo: Leeloo The First / Pexels

Las acciones de Gemini Space Station, el exchange de criptomonedas fundado por los gemelos Cameron y Tyler Winklevoss, han caído alrededor de un 80% desde su salida a bolsa. Esa caída redujo la capitalización de mercado de la compañía a 753 millones de dólares, muy por debajo del pico de casi 4,000 millones de dólares que alcanzó en algún momento. El derrumbe ha revivido los rumores de que Gemini podría convertirse en blanco de una adquisición, pero no principalmente por su negocio de trading, sino por las licencias regulatorias y la infraestructura que ha acumulado durante más de una década.

Esa distinción es clave. El negocio central de Gemini se ha reducido de forma notable. Los ingresos del exchange en el segundo trimestre fueron de 12.5 millones de dólares, un 38% menos que el año anterior, mientras que el volumen de trading spot cayó 66%, hasta 3,800 millones de dólares. Los activos custodiados en la plataforma bajaron a 8,400 millones de dólares, desde 18,200 millones. En prácticamente todos los indicadores operativos, la empresa que alguna vez definió a Gemini hoy es más pequeña. Sin embargo, su huella regulatoria en Estados Unidos —construida a lo largo de años de trámites que muchos competidores más jóvenes no han logrado replicar— permanece intacta y, según observadores del mercado, podría ser hoy más valiosa que la propia mesa de operaciones.

Por qué las licencias pesan más que el volumen de trading

El caso de Gemini refleja un cambio más amplio en la manera en que se valora a las empresas cripto. Durante buena parte de la historia de la industria, el volumen de operaciones y los flujos de activos eran las métricas que más importaban a los inversionistas. Cada vez más, en cambio, el estatus regulatorio —una carta constitutiva, una licencia, una vía de cumplimiento hacia categorías específicas de productos— se trata como el activo más escaso y, por tanto, más defendible. Esa tendencia se observa en otros rincones del sector: empresas como Bastion han buscado una carta de fideicomiso bancario nacional otorgada por la OCC justamente para asegurar un estatus regulatorio que sus competidores no tienen, mientras que exchanges como Coinbase y Kalshi avanzan hacia nuevas categorías de derivados, con Kalshi presentando ante la SEC su propia propuesta de futuros perpetuos sobre acciones. En todos estos casos, lo que realmente se persigue no es una mayor cuota de mercado, sino el permiso para operar.

El caso de Gemini tiene un hilo particular. Lorenzo Valente, de ARK Invest, sugirió en agosto de 2026 que Hyperliquid podría intentar adquirir Gemini como forma de obtener una puerta de entrada regulada al mercado estadounidense de perpetuos y mercados de predicción, categorías donde las plataformas sin licencia enfrentan barreras muy altas para operar en el país. Por separado, CoinDesk reportó en abril de 2026 que compradores potenciales habían explorado adquirir las operaciones cerradas de Gemini en Europa y el Reino Unido, otra vez principalmente por las licencias asociadas y no por algún negocio de clientes residual. Ninguna transacción se concretó, según se informó, debido a desacuerdos sobre la valoración.

Lo que implican las cifras para una posible operación

Cualquier escenario de adquisición se topa con una realidad estructural: los gemelos Winklevoss controlan el 94.5% del poder de voto de Gemini. Esa concentración implica que ninguna venta, parcial o total, puede avanzar sin su aprobación directa. Eso descarta prácticamente una toma hostil y deja a los fundadores en posición de fijar los términos —o de simplemente no vender— sin importar cómo se comporte la acción en el mercado. Esto también ayuda a explicar por qué la especulación lleva meses circulando sin que se cierre ningún acuerdo: el incentivo del comprador (acceso barato a licencias) no necesariamente coincide con el del vendedor (un precio que refleje algo más que una valoración bursátil deprimida).

Gemini también explora caminos más allá de una venta directa. La compañía ha estado analizando un acuerdo de tokenización con Ondo valorado en hasta 500 millones de dólares, una señal de que la gerencia busca extraer valor de su infraestructura y sus alianzas, en lugar de depender únicamente de los ingresos por trading para sostener el precio de la acción. Esa diversificación va en línea con una tendencia más amplia de la industria hacia los activos tokenizados, un terreno que los reguladores también están moldeando de forma directa: la nueva ventana de cinco años que la SEC delineó para las acciones tokenizadas ya se describe como favorable para actores establecidos como Coinbase, Robinhood y Circle, lo que subraya hasta qué punto el diseño regulatorio determina quién puede capitalizar las nuevas líneas de producto.

Este patrón de licencias como activo también aparece en otros rincones de las fusiones y adquisiciones cripto. La compra de los activos de trading de BlockFills por parte de Keyrock en julio de 2026, junto con conversaciones exploratorias que involucran a LMAX y B2C2, sugieren que los negociadores de la industria valoran cada vez más la infraestructura regulatoria y operativa por encima del puro volumen de operaciones.

Qué observar de aquí en adelante

  • Si la junta de Gemini o los gemelos Winklevoss dan alguna señal de apertura a una venta total o parcial, dado su control mayoritario del voto.
  • El avance —o la falta de avance— del acuerdo de tokenización con Ondo y lo que eso implica sobre las prioridades estratégicas de Gemini fuera del trading.
  • Los próximos resultados trimestrales, que mostrarán si la caída en volumen de operaciones, ingresos y activos en plataforma se estabiliza o continúa.
  • Novedades regulatorias, incluidas decisiones de licencias y cartas constitutivas como las que se juegan en empresas como Bastion, que podrían cambiar el valor relativo de las licencias que ya posee Gemini.
  • Si otros exchanges que buscan nuevos productos regulados, como los futuros perpetuos de Coinbase y Kalshi, modifican el panorama competitivo de forma que las licencias específicas de Gemini resulten más o menos atractivas para un comprador.

Para el público latinoamericano, el episodio de Gemini es un recordatorio de algo que va más allá de una acción que cotiza en Wall Street: muestra cómo, incluso cuando una plataforma cripto reduce drásticamente su actividad comercial, el marco regulatorio bajo el que opera puede seguir siendo su activo más codiciado. En una región donde exchanges internacionales buscan cada vez más operar bajo licencias claras para ofrecer servicios de trading, remesas o custodia, el caso ilustra por qué el cumplimiento regulatorio —y no solo el volumen de usuarios— se está convirtiendo en la verdadera moneda de cambio del sector.

Fuente: CoinDesk

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