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Regulación

El regulador financiero global advierte: ni siquiera las stablecoins con respaldo total están a salvo de una crisis de redenciones

Ilustración: a dim financial district skyline reflected in still water at dusk. Ilustración generada con IA.
Ilustración generada con IA

El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés), el organismo global que preside Andrew Bailey, advirtió que las stablecoins emitidas a través de entidades afiliadas con reservas separadas por jurisdicción podrían enfrentar crisis de redención durante momentos de estrés en el mercado, incluso cuando los tokens cuentan con respaldo total en activos. El informe, publicado el 12 de octubre de 2026, llega apenas tres días antes de una reunión del G20 sobre estabilidad financiera, lo que le da un peso inusual justo cuando los reguladores debaten cómo tratar un mercado que hoy vale alrededor de 300,000 millones de dólares.

El problema de fondo que identifica el FSB no es de solvencia, sino de plomería financiera. Cuando un emisor de stablecoins divide sus operaciones entre jurisdicciones —una entidad para usuarios europeos, otra para el resto del mundo, cada una con su propio fondo de reservas—, los activos que respaldan el token no necesariamente están donde se originan las solicitudes de redención. En mercados tranquilos, esta estructura funciona sin problemas. Pero en medio de un pánico, cuando los tenedores de una región corren a retirar su dinero al mismo tiempo, la entidad que los atiende puede no tener acceso inmediato a las reservas que mantiene su entidad hermana al otro lado del océano, aunque el balance combinado sea sólido. El resultado, argumenta el FSB, es un descalce de liquidez que puede lucir exactamente como una corrida bancaria: solvente en teoría, ilíquido en la práctica y potencialmente incapaz de cumplir con las redenciones en el plazo que los usuarios esperan.

Un mercado construido casi por completo sobre una sola moneda

La magnitud de lo que está en juego es parte de lo que hace relevante esta advertencia. Las stablecoins se han convertido en un mercado de 300,000 millones de dólares, y el 99% de ese valor está anclado al dólar estadounidense. Esa concentración significa que cualquier debilidad estructural en la forma en que se redimen los tokens atados al dólar no es un asunto técnico menor: toca prácticamente a todo el ecosistema de stablecoins y, por extensión, a los rieles de pago en dólares que cada vez corren más a través de los mercados cripto —algo especialmente relevante para América Latina, donde millones de personas usan stablecoins como refugio frente a la inflación local o como vía para enviar remesas.

El FSB no parte de cero. Ya había emitido recomendaciones globales para la supervisión de stablecoins en 2023, orientadas a que los emisores mantengan reservas adecuadas, derechos de redención claros y una gestión de riesgo sólida. Pero una evaluación realizada en 2025 encontró que la implementación de esas recomendaciones ha sido despareja entre países, dejando vacíos que los reguladores nacionales no han cerrado. Este nuevo informe argumenta, en esencia, que uno de esos vacíos —el manejo de estructuras de reservas transfronterizas— se ha vuelto más urgente a medida que el mercado crece y los emisores adoptan modelos de múltiples entidades para operar bajo distintos regímenes legales.

Circle como caso de estudio

El informe señala a Circle, emisor de USDC, como ejemplo de la dinámica que describe, con referencia a sus entidades francesa y estadounidense. Circle actualizó su política de redención en septiembre de 2026, estableciendo una estructura en la que el token se coemite a través de entidades separadas para los mercados europeo y no europeo, con disposiciones que permiten diferir las redenciones durante episodios de estrés definidos previamente. Esa actualización llegó tras un período de rápida expansión de USDC, que incluyó una inversión de 100 millones de dólares por parte de Binance, un movimiento que profundizó el respaldo del exchange al token en su competencia continua con Tether. El informe del FSB no sugiere que las reservas de Circle sean insuficientes; más bien utiliza la arquitectura de emisión dividida para mostrar cómo incluso una stablecoin bien capitalizada puede enfrentar fricciones de redención cuando las reservas están repartidas geográficamente y una crisis golpea de manera desigual entre regiones.

Lo que significa esta advertencia en la práctica

Por ahora, las propuestas del FSB siguen siendo recomendaciones no vinculantes. La implementación queda en manos de los reguladores nacionales, y el informe no fija un cronograma para establecer procedimientos coordinados de crisis transfronteriza, lo que significa que si llegara a materializarse una presión de redenciones, la respuesta dependería probablemente de una cooperación improvisada entre reguladores de distintos países, en lugar de un protocolo ya acordado. Ese vacío es precisamente lo que el FSB busca poner sobre la mesa del G20.

El momento también importa a nivel doméstico en Estados Unidos, donde los reguladores avanzan por su propia vía, incluyendo una regla de la Reserva Federal que impone una ventana estricta de 48 horas para que los emisores de stablecoins corrijan faltantes de reservas, según se detalló en esta cobertura anterior. Ese impulso doméstico por la rapidez choca, en cierto sentido, con el argumento del FSB: un plazo corto para corregir vacíos de reservas no resuelve necesariamente el problema de que esas reservas estén atrapadas en la jurisdicción equivocada cuando las solicitudes de redención se disparan. En paralelo, otras instituciones financieras tradicionales avanzan en infraestructura para activos digitales, como lo muestra el reciente acuerdo de Standard Chartered para la custodia de RLUSD y un enlace de colateral con LMAX en Dubái, detallado en esta nota, lo que confirma que el mercado de stablecoins sigue expandiéndose incluso mientras persisten estas dudas estructurales.

En las próximas semanas conviene seguir de cerca varias señales: cómo responde la reunión del G20 a las recomendaciones del FSB, si algún país en particular avanza hacia exigir fondos de reservas unificados y transfronterizos para los emisores de stablecoins, y si Circle u otros grandes emisores ajustan aún más sus estructuras de redención. El panorama regulatorio general sigue sin resolverse, y hasta que existan procedimientos transfronterizos coordinados, la advertencia del FSB sugiere que la resistencia del mercado de stablecoins ante una crisis real sigue siendo, en aspectos importantes, algo no comprobado.

Fuente: CryptoSlate

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