Siete de los bancos más grandes del Reino Unido —Barclays, HSBC, Lloyds Banking Group, Monzo, Nationwide, NatWest y Santander— realizaron las primeras transacciones de clientes que mueven depósitos tokenizados en libras esterlinas a través de una plataforma interbancaria compartida. Entre las operaciones se incluyeron pagos de re-hipotecas y una compra de prueba realizada por un consumidor. La iniciativa, bautizada Great British Tokenized Deposit, se describe como el primer uso conocido en producción de dinero bancario tokenizado que circula entre varias instituciones para pagos reales de clientes, en lugar de permanecer confinado dentro de los sistemas de un solo banco.
La plataforma detrás de la prueba fue construida por Quant, una empresa de tecnología de registro distribuido (DLT) cuyo fundador y director ejecutivo, Gilbert Verdian, ofreció declaraciones junto a Lucy Rigby, secretaria económica del Tesoro británico. Esta aparición conjunta indica que no se trata simplemente de un experimento del sector privado, sino de un proyecto observado —e implícitamente respaldado— desde la política económica del gobierno.
De la caja de arena de un solo banco a un sistema compartido
Hasta ahora, los experimentos con depósitos tokenizados en el Reino Unido se habían mantenido, en su mayoría, dentro de las paredes de una sola institución. Lloyds ya había probado internamente el uso de depósitos tokenizados para comprar un bono gubernamental tokenizado, pero ese ejercicio nunca salió de sus propios sistemas. La iniciativa Great British Tokenized Deposit es distinta en su naturaleza: mueve libras tokenizadas entre bancos separados sobre una plataforma común, lo cual representa un problema de ingeniería y gobernanza mucho más complejo, ya que exige que instituciones que compiten entre sí acuerden estándares compartidos sobre cómo se emite, transfiere y concilia el dinero tokenizado.
Vale la pena precisar qué es exactamente un depósito tokenizado, porque el término suele confundirse con las stablecoins. Un depósito tokenizado sigue siendo un pasivo del banco emisor, tal como ocurre con el saldo de una cuenta corriente tradicional, y conserva las mismas protecciones estándar para depositantes de las que ya gozan los clientes. Una stablecoin, en cambio, suele ser emitida por una entidad que no es un banco, respaldada por activos de reserva, y no cuenta con un seguro de depósitos equivalente. Esta distinción importa tanto para los reguladores como para los depositantes: los depósitos tokenizados buscan que el dinero bancario ya regulado se mueva más rápido y con mayor flexibilidad, no crear una nueva forma de dinero, menos protegida, en paralelo.
Esta prueba no ocurrió de manera aislada. Corre en paralelo a los esfuerzos del Banco de Inglaterra y de la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) por preparar la infraestructura financiera británica para la tokenización, la extensión de los horarios de liquidación y el posible uso de stablecoins en la liquidación institucional. Otros bancos centrales avanzan en sentido similar; el Banco Central Europeo, por ejemplo, ha impulsado a sus propias instituciones a probar la liquidación sobre rieles tokenizados. Los bancos británicos parecen estar posicionándose para que, cuando los reguladores formalicen las reglas sobre liquidación tokenizada, la infraestructura técnica subyacente ya esté probada con transacciones reales y no solo con modelos teóricos.
Qué significa esto para los depositantes y el sistema bancario
Para el cliente común, el efecto práctico inmediato de esta prueba es limitado: los pagos de re-hipotecas y una compra de prueba son casos de uso modestos frente a la escala de la banca minorista diaria en el Reino Unido. Pero la relevancia está en lo que esto demuestra, más que en lo que entrega de inmediato. Una transferencia interbancaria exitosa de depósitos tokenizados muestra que bancos que compiten entre sí pueden operar de manera interoperable sobre una infraestructura de libro compartido, sin exigir a los clientes que abandonen el marco tradicional de protección de depósitos que ya conocen.
Esto tiene implicaciones que van más allá de la banca minorista. Si los depósitos tokenizados pueden moverse sin fricciones entre instituciones, los bancos podrían eventualmente liquidar una gama más amplia de obligaciones —incluyendo valores y otros activos digitales— usando dinero bancario regulado, en lugar de depender de rieles de pago separados o de stablecoins de terceros. Eso mantendría la actividad de liquidación dentro del perímetro de la regulación prudencial bancaria, un resultado que suelen favorecer los responsables de políticas enfocados en la estabilidad financiera frente a alternativas no reguladas. Para América Latina, donde varias casas de cambio y bancos ya exploran rieles digitales para remesas y pagos transfronterizos, este tipo de experimentos ofrece una referencia de cómo el dinero bancario tradicional puede modernizarse sin salir del paraguas regulatorio existente.
Qué sigue
El siguiente paso declarado por el consorcio es probar la liquidación de activos digitales utilizando dinero tokenizado de clientes, es decir, ir más allá de los pagos y entrar en el terreno de las transacciones de activos. Eso representaría una escalada significativa, ya que implicaría usar depósitos tokenizados para comprar y vender valores tokenizados u otros instrumentos entre varios bancos a la vez.
En los próximos meses conviene observar varias señales concretas: si más bancos británicos se suman a la plataforma, si el Banco de Inglaterra y la FCA emiten lineamientos formales específicos sobre depósitos tokenizados, y si la prometida prueba de liquidación de activos digitales avanza realmente desde pagos de re-hipotecas y compras individuales hacia transacciones de mayor volumen y valor. La participación de Quant como proveedor de infraestructura también abre la pregunta de si esta arquitectura de plataforma podría licenciarse o replicarse en consorcios bancarios de otras jurisdicciones. Por ahora, la prueba británica funciona como una prueba de concepto: el dinero bancario regulado puede moverse entre fronteras institucionales sobre rieles tokenizados compartidos, sin pedirles a los depositantes que renuncien a las protecciones que ya tienen.
Fuente: CoinDesk
Este contenido es informativo y no constituye consejo financiero ni de inversión.




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