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Regulación

El FASB evalúa permitir que las stablecoins cuenten como efectivo en los balances corporativos

Ilustración: a minimalist corporate accounting office with ledgers and digital currency symbols. Ilustración generada con IA.
Ilustración generada con IA

El Financial Accounting Standards Board (FASB), el organismo que fija las normas contables en Estados Unidos, está revisando una propuesta que permitiría a las empresas estadounidenses clasificar ciertas stablecoins como equivalentes de efectivo en sus balances. El cambio eliminaría uno de los obstáculos más silenciosos —pero más persistentes— para que las tesorerías corporativas mantengan tokens atados al dólar. Tempo, la blockchain respaldada por Stripe, publicó el 12 de octubre un informe que analiza esta propuesta, emitida por el FASB en agosto y abierta a comentarios públicos hasta el 19 de noviembre.

La distinción central de la propuesta es específica pero tiene consecuencias importantes: una stablecoin solo calificaría como equivalente de efectivo si quien la posee tiene un derecho directo de redención ante el emisor, y no simplemente el token en sí. Esa condición importa porque separa a las stablecoins respaldadas por un reclamo exigible sobre las reservas del emisor de aquellos tokens que solo cotizan a un precio estable sin ninguna garantía contractual detrás.

Por qué las normas contables quedaron atrás frente a la adopción de las stablecoins

Las stablecoins conforman hoy un mercado que supera los 300,000 millones de dólares en valor, según DefiLlama, pero el tratamiento contable de estos activos no ha evolucionado al mismo ritmo que su uso en pagos y finanzas corporativas. Bajo las reglas vigentes, las tenencias de stablecoins suelen no calificar como reservas de efectivo en un balance, incluso cuando una empresa puede canjearlas por dólares en cualquier momento. Ese vacío puede distorsionar los indicadores de liquidez y complicar las cláusulas de los préstamos, dos aspectos que vigilan de cerca prestamistas, auditores y calificadoras de crédito.

Coinbase ya puso a prueba la lógica que la propuesta del FASB buscaría formalizar. El exchange clasifica sus tenencias de USDC como equivalente de efectivo en su informe anual de 2025, citando un acuerdo de redención directa con Circle, el emisor de USDC. Ese arreglo ilustra la diferencia práctica que el FASB intenta codificar: lo que determina el tratamiento contable no es la stablecoin en sí, sino la solidez de la relación de redención entre el tenedor y el emisor.

La propuesta llega además en paralelo a un esfuerzo federal más amplio por definir cómo deben operar las stablecoins dentro del sistema financiero estadounidense. La GENIUS Act, aprobada en julio de 2025, es el primer marco federal integral para stablecoins de pago, y establece requisitos para los emisores en materia de respaldo de reservas y obligaciones de redención. Su entrada en vigor está fijada para enero de 2027, o 120 días después de que se finalicen las normas de implementación, lo que ocurra primero. Vale la pena notar que la ley regula cómo deben operar los emisores, pero guarda silencio sobre cómo los tenedores corporativos deben contabilizar las stablecoins en sus propios libros, justamente el espacio que la propuesta del FASB busca ahora llenar. Los reguladores han seguido examinando la mecánica de redención detrás de las reservas de stablecoins desde otros ángulos: el Financial Stability Board emitió recientemente una advertencia sobre crisis de redenciones incluso en tokens con respaldo total, mientras que la Reserva Federal impuso una regla que da apenas 48 horas para tapar un faltante de reservas.

Qué significaría el cambio para las tesorerías corporativas

Si se finaliza, la propuesta del FASB resolvería un desincentivo estructural que ha mantenido a muchas tesorerías corporativas alejadas de las stablecoins. Una empresa que evalúa si mantener un token atado al dólar para pagos o capital de trabajo ha tenido que considerar no solo el riesgo regulatorio, sino también si esa tenencia ayudaría o perjudicaría su posición de liquidez reportada. Eliminar esa penalización contable —para las stablecoins con derechos de redención genuinos— podría convertir la tenencia de estos activos en una decisión de tesorería más simple, en lugar de una que exige notas al pie y justificaciones ante los auditores.

Esto no equivale a un aval general para todas las stablecoins. La condición de los derechos de redención implica que los emisores sin acuerdos contractuales claros y directos de redención no se beneficiarían del tratamiento contable más favorable, incluso si sus tokens están completamente respaldados por reservas. Eso genera un incentivo a favor de emisores como Circle, que ya construyeron acuerdos explícitos de redención con grandes tenedores institucionales, y podría empujar a otros emisores a formalizar arreglos similares si quieren que sus tokens sean tratados como equivalentes de efectivo por sus contrapartes corporativas.

El momento elegido también importa. Con la entrada en vigor de la GENIUS Act prevista para 2027 y la supervisión federal de las stablecoins todavía tomando forma, el movimiento del FASB sugiere que los organismos contables buscan alinear las normas de reporte financiero con un marco regulatorio que aún está en construcción. De forma paralela, trascendió que la administración Trump estaría explorando alianzas con empresas privadas —potencialmente con la participación del Departamento del Tesoro, el Departamento de Estado y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EE.UU.— para promover internacionalmente las stablecoins respaldadas por dólares, lo que sugiere que este impulso para normalizar su uso va más allá de las preguntas contables domésticas y se inserta en una política más amplia sobre el dólar a nivel global.

Qué observar de ahora en adelante

El período de comentarios públicos, que corre hasta el 19 de noviembre, será la primera prueba real de cómo responden contadores, emisores y tesoreros corporativos ante el estándar de derechos de redención. Entre las preguntas clave a seguir están si el FASB termina restringiendo o ampliando la definición de un derecho de redención calificado, cómo interactuará la norma final con el cronograma de implementación de la GENIUS Act, y si otros grandes emisores de stablecoins se mueven para establecer acuerdos de redención comparables al de Circle. Los reportes corporativos de los próximos trimestres también podrían revelar si más empresas comienzan a clasificar sus tenencias de stablecoins como equivalentes de efectivo en anticipación al cambio de norma. Para la región, el desenlace es relevante: a medida que más exchanges y plataformas de pago en América Latina dependen de stablecoins para remesas y cobertura frente a la volatilidad de las monedas locales, las reglas contables que adopte Estados Unidos terminan influyendo en los estándares que exchanges y empresas fintech regionales también observan de cerca.

Fuente: Cointelegraph

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