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Regulación

EE.UU. busca decomisar 61 millones de dólares en criptomonedas vinculadas a un esquema de petróleo iraní

A fleet of cargo ships docked near oil storage tanks along a serene coastline with a clear blue sky above.
Photo: Zifeng Xiong / Pexels

El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una demanda de decomiso civil para incautar cerca de 61 millones de dólares en criptomonedas que, según los fiscales, provienen de ventas ilegales de petróleo iraní procesadas a través de cuentas de Binance. El dinero, sostiene la acusación, terminó beneficiando al gobierno de Irán, a sus fuerzas militares y al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, organización catalogada por Washington como grupo terrorista. La demanda, anunciada el lunes y vinculada a las empresas chinas Blessed Trust y Hexa Whale, es una de las acciones de aplicación de la ley más relevantes hasta ahora contra el uso de criptomonedas para evadir sanciones relacionadas con Teherán.

De acuerdo con el expediente, los 61 millones de dólares representan apenas una fracción de una operación mucho mayor: los fiscales alegan que la red en su conjunto lavó hasta 1,500 millones de dólares en ganancias ilícitas por la venta de petróleo. Esa diferencia entre el monto que se busca decomisar y el total del esquema denunciado revela tanto la magnitud de la actividad detectada por los investigadores como los límites prácticos de rastrear y congelar fondos que ya circularon entre múltiples billeteras, exchanges y jurisdicciones.

Cómo se armó el caso

Blessed Trust y Hexa Whale no eran nombres desconocidos para las autoridades estadounidenses antes de esta demanda. Ambas compañías ya habían sido mencionadas en una investigación del Senado liderada por el senador Richard Blumenthal, quien en febrero solicitó a Binance registros sobre presuntas transferencias vinculadas a Irán en la plataforma. Binance ha negado cualquier irregularidad en todo momento. La acción de decomiso convierte, en la práctica, esa pesquisa legislativa en un proceso legal formal, con fiscales federales y el FBI afirmando ahora un vínculo directo entre criptoactivos específicos y el lavado de dinero petrolero a favor de un régimen sancionado.

Es importante entender de qué tipo de acción legal se trata. El decomiso civil no requiere una condena penal, y el gobierno puede perseguir directamente los activos como si estos fueran el demandado, en lugar de acusar formalmente a una persona o empresa por un delito. Esto significa que las acusaciones contenidas en la demanda siguen sin probarse hasta que un tribunal se pronuncie, aunque el caso avance y los fondos permanezcan en un limbo legal.

Parte de una ofensiva más amplia

Esta demanda no es un hecho aislado. Llega en medio de un endurecimiento más general de la vigilancia estadounidense sobre el uso de activos digitales por parte de Irán para sortear sanciones. En agosto, el Departamento del Tesoro amplió su facultad para sancionar a participantes del sector cripto iraní, sumándose al impulso de julio, cuando otras sanciones llevaron a la emisora de stablecoins Tether a congelar 131 millones de dólares repartidos en cuatro billeteras de la red Tron. En conjunto, ese congelamiento, la ampliación de facultades del Tesoro y ahora esta demanda por 61 millones de dólares dibujan un patrón claro: reguladores y agencias de aplicación de la ley en Estados Unidos ven cada vez más a la infraestructura blockchain —y a los exchanges y stablecoins que operan sobre ella— como una primera línea de defensa en materia de sanciones, y no como un asunto marginal.

Para la industria cripto, las implicaciones van mucho más allá de este caso puntual. Los exchanges con operación internacional, incluido Binance, enfrentan una presión creciente para demostrar que sus sistemas de cumplimiento pueden detectar y bloquear transacciones vinculadas a estados sancionados y organizaciones designadas como terroristas. Emisoras de stablecoins como Tether ya demostraron que están dispuestas y en condiciones de congelar grandes sumas cuando se les solicita, lo que fortalece las herramientas del gobierno, pero también genera preguntas entre los usuarios sobre hasta qué punto un activo supuestamente descentralizado puede quedar bajo control centralizado a gran escala. El caso además ocurre en un momento en que la política cripto de Estados Unidos se define en múltiples frentes a la vez: mientras las agencias persiguen casos de evasión de sanciones, los legisladores no logran ponerse de acuerdo en reglas básicas para el mercado, como quedó claro con el estancamiento de la Ley CLARITY en el Senado, donde un conflicto ético complicó aún más un camino que ya era difícil.

Qué observar de aquí en adelante

Varios desarrollos concretos determinarán el rumbo de este caso. Primero, hay que seguir la respuesta formal de Binance a la demanda de decomiso y si el exchange enfrenta alguna exposición regulatoria o penal paralela, más allá de la acción civil sobre los fondos. Segundo, conviene observar si la investigación del Senado liderada por Blumenthal produce nuevas revelaciones o deriva en referencias adicionales a las autoridades, dado que Blessed Trust y Hexa Whale ya estaban en la mira de los legisladores antes de esta presentación. Tercero, será clave monitorear si la ampliación de facultades del Tesoro sobre el sector cripto iraní, otorgada en agosto, se traduce en nuevos congelamientos de activos o en nuevas designaciones de empresas y billeteras vinculadas a esta red.

También vale la pena seguir cómo responden las emisoras de stablecoins ante futuras solicitudes de sanciones, tomando como precedente el congelamiento de 131 millones de dólares que hizo Tether en julio, y si bancos y exchanges ajustan su monitoreo de flujos cripto vinculados al comercio petrolero a raíz de este caso. Para América Latina, donde exchanges internacionales y stablecoins como el dólar tokenizado tienen un rol cada vez mayor en remesas y ahorro frente a monedas locales debilitadas, este tipo de casos son una señal de que el escrutinio sobre el cumplimiento normativo no hará más que intensificarse. Por separado, mientras los legisladores estadounidenses siguen negociando una legislación de estructura de mercado para criptomonedas, casos como este podrían pesar en los argumentos de quienes defienden herramientas de aplicación más estrictas frente a marcos más laxos, una tensión ya visible en las negociaciones estancadas de la Clarity Act y en el debate más amplio sobre cómo se entrelazan los activos digitales con la política de seguridad nacional, un tema que también atraviesa discusiones recientes sobre el tratamiento fiscal de mineros y validadores en el Congreso estadounidense.

Fuente: Decrypt

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