Orionx, la casa de cambio de criptomonedas chilena respaldada por Tether, anunció el cierre definitivo de sus operaciones después de que una auditoría forense revelara que más de 7 millones de dólares en criptoactivos de clientes habían sido trasladados fuera de la custodia de la empresa hacia billeteras que el exchange no controla. La plataforma suspendió todos los retiros y presentó una denuncia penal contra dos de sus ex cofundadores, Roberto Zibert y Joaquín Díaz, a quienes acusa de haber orquestado las transferencias.
El colapso de una plataforma que había pasado de ser un exchange minorista local en Chile a operar como un servicio de pagos con presencia en Perú, Colombia y México plantea preguntas incómodas e inmediatas sobre quién vigilaba realmente los fondos de los usuarios, y por qué tomó años detectar que faltaban.
Cómo salió a la luz el faltante
Según la compañía, la discrepancia fue detectada internamente por el director de operaciones, Thomas Mac Millan, el 27 de agosto, durante una revisión más amplia de las operaciones de Orionx realizada para cumplir con la nueva Ley Fintech de Chile. Fue esa presión regulatoria, y no una queja de algún cliente ni una auditoría de rutina, lo que puso en marcha la investigación. La revisión forense posterior apuntó a un patrón de transferencias presuntamente realizadas entre 2018 y 2021, mucho antes de que Tether adquiriera una participación en la empresa.
Fundada en 2017, Orionx cerró una ronda de Serie A liderada por Tether en junio de 2025, un acuerdo que en su momento fue presentado como parte de la estrategia más amplia de la emisora de stablecoins para expandirse en la infraestructura cripto de América Latina. Esa inversión ocurrió aproximadamente 15 meses antes del anuncio de cierre, lo que significa que la debida diligencia de Tether —cualquiera haya sido su alcance— no detectó un faltante de custodia que, según se informa, existía desde hacía años cuando se cerró el trato.
Las cifras expuestas en la revisión interna de Orionx son específicas: más de 1,5 millones de dólares presuntamente canalizados hacia una cuenta vinculada a Díaz a través de 14 transferencias distintas, 187 ETH presuntamente recibidos por otra billetera, y entradas adicionales de más de 4,1 millones de USDT y 200,000 USDC asociadas al presunto esquema. Ambos ex ejecutivos acusados niegan cualquier irregularidad, y el asunto ahora está en manos de las autoridades chilenas como una denuncia penal, no como un hecho ya establecido.
Qué significa para la región
El fracaso de Orionx golpea directamente la promesa más básica de un exchange: que cuando un cliente deposita criptomonedas, la plataforma efectivamente las resguarda, uno a uno, en lugar de mezclarlas o permitir que personas con acceso interno las desvíen hacia otro lado. Esa promesa se ha puesto a prueba repetidamente en la industria, y que se haya quebrado en una firma que llevaba el nombre y el capital de Tether resulta notable. En los últimos años, Tether se ha posicionado como algo más que un emisor de stablecoins, construyendo un portafolio de participaciones accionarias en fintechs y proyectos cripto de toda América Latina. El colapso de Orionx recuerda que respaldar financieramente a una empresa no corrige automáticamente, ni siquiera revela, los controles internos que ya existían antes de firmar el cheque. El episodio llega además en un momento en que el escrutinio sobre los grandes emisores de stablecoins ya venía en aumento, como se vio recientemente cuando Morgan Stanley degradó a Circle y recortó su precio objetivo por dudas sobre el crecimiento de USDC.
Para los reguladores chilenos y de la región en general, el episodio llega en un momento incómodo. La Ley Fintech de Chile fue diseñada precisamente para obligar a los exchanges a formalizar prácticas de custodia, reporte y gobernanza que antes operaban en una zona gris. Que haya sido justamente la revisión de cumplimiento de esa ley la que sacó a la luz los fondos faltantes es, en cierto sentido, un punto a favor de la regulación: funcionó, en tanto forzó una mirada bajo el capó que aparentemente no se había hecho antes. Pero también significa que el faltante sobrevivió siete años, dos etapas de propiedad distintas y una ronda de financiamiento liderada por Tether antes de que alguien lo detectara por vía de la supervisión regulatoria y no por previsión interna.
Los clientes de Chile, Perú, Colombia y México que mantenían saldos en Orionx enfrentan ahora un congelamiento indefinido, con los retiros suspendidos mientras avanza el caso penal. La decisión de la empresa de cerrar por completo, en lugar de intentar una reestructuración o una reanudación parcial del servicio, es una señal de que el agujero en los activos custodiados fue lo suficientemente grave como para que la gerencia no viera un camino viable para continuar operando, al menos bajo la estructura actual de propiedad y liderazgo.
Qué observar de aquí en adelante
La denuncia penal chilena contra Zibert y Díaz será el hilo central a seguir, ya que cualquier recuperación de fondos para los clientes probablemente dependa del resultado de ese proceso y de los activos que puedan rastrearse y recuperarse. También habrá que observar de cerca a los reguladores encargados de la Ley Fintech, para ver si extienden revisiones de custodia similares a otros exchanges que operan en el país, dado que fue justamente el propio control de cumplimiento de Orionx el que expuso el problema. La respuesta pública de Tether —o la ausencia de ella— respecto de su participación en la Serie A y su eventual responsabilidad frente a los clientes afectados es otra pregunta abierta que vale la pena seguir, al igual que si el incidente motiva un escrutinio más estricto sobre sus otras inversiones regionales. El episodio se suma, además, a un patrón más amplio de fallas de custodia que ha sacudido la confianza tanto en la autocustodia como en los exchanges centralizados, en un contexto de mercado donde eventos que en principio parecían disparar el pánico terminan mostrando otra cara en los datos, algo similar a lo que ocurrió cuando la intervención en el yen reavivó los temores del carry trade sin que los datos de bitcoin confirmaran ese pánico. La velocidad con la que Orionx se retiró de cuatro mercados nacionales a la vez también deja una lección clara para usuarios e inversionistas de la región: la confianza en la custodia, una vez rota, puede desmoronar en semanas una plataforma que tardó años en construirse.
Fuente: Cointelegraph
Este contenido es informativo y no constituye consejo financiero ni de inversión.




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