MoneyGram presentó una tarjeta Visa respaldada por stablecoins que permite a sus usuarios mantener un saldo atado al dólar, gastarlo en cualquier comercio que acepte Visa o retirarlo en moneda local en la extensa red de puntos físicos de la compañía. El anuncio, hecho el 10 de septiembre de 2026, arranca en Colombia con planes de expandirse por toda América Latina, y marca un paso decisivo de una empresa de remesas con 86 años de historia hacia los pagos cotidianos construidos sobre blockchain, en lugar de la liquidación bancaria tradicional.
La MoneyGram Card se desarrolló junto a tres socios: Rain, que aporta la infraestructura de la tarjeta; Crossmint, encargada de la tecnología de billetera; y Visa, cuya red procesa las transacciones. Funciona sobre la red Stellar y por ahora admite USDC, la stablecoin atada al dólar emitida por Circle, aunque está previsto sumar más adelante a MGUSD, la propia stablecoin de MoneyGram. Se espera una versión física de la tarjeta para finales de 2026; por el momento, el producto se lanza en formato digital.
De las remesas a una billetera en dólares en el bolsillo
El interés de MoneyGram por las stablecoins no es nuevo. La compañía comenzó a experimentar con esta tecnología en 2021, a través de una alianza con la Stellar Development Foundation que permitía a los clientes convertir efectivo en USDC en sus puntos de atención. Esa relación sentó las bases para la tarjeta anunciada esta semana y culminó en junio de 2026 con el lanzamiento de MGUSD, la stablecoin propia de MoneyGram.
La empresa no parte de cero en cuanto a alcance: dice atender a más de 60 millones de clientes activos en más de 200 países y territorios, con cerca de 500,000 puntos de venta donde las personas pueden transformar efectivo en valor digital y viceversa. Esa presencia física es, posiblemente, la mayor ventaja de MoneyGram frente a billeteras nativas de criptomonedas o neobancos: alguien sin cuenta bancaria puede entrar a un local, cargar un saldo en stablecoins y, más tarde, retirarlo en efectivo en moneda local.
Vale la pena recordar que esta no es la primera incursión de MoneyGram en tarjetas. La compañía había ofrecido antes una tarjeta de débito basada en dinero fiduciario, llamada MoneyGram Account, emitida a través de Pathward, que fue discontinuada en diciembre de 2025. La nueva tarjeta basada en stablecoins reemplaza en la práctica aquella propuesta por una construida sobre infraestructura cripto, en lugar de un riel de débito bancario convencional.
Qué señala esta tarjeta para la adopción de stablecoins
El lanzamiento encaja en una tendencia más amplia: compañías tradicionales de pagos e infraestructura financiera que construyen directamente sobre stablecoins, en lugar de tratarlas como un producto de nicho. La propia Visa reportó un volumen ajustado de transacciones con stablecoins del orden de billones de dólares durante los últimos 12 meses, según su tablero público, una escala que confirma cuánta actividad con stablecoins ya circula por las redes de pago tradicionales y no solo por los exchanges cripto. La oferta total de stablecoins ronda hoy los 300,000 millones de dólares, un contexto que ayuda a entender por qué un gigante de las remesas preferiría tener su propio token y su propia tarjeta, en lugar de simplemente revender la de un tercero.
Para MoneyGram en particular, la tarjeta representa un cambio en la lógica de su modelo de negocio. Las remesas transfronterizas han dependido durante décadas de relaciones bancarias corresponsales y agentes de efectivo para mover dinero entre países, un proceso que puede ser lento y costoso. Una tarjeta basada en stablecoins, en cambio, permite que un saldo se mueva a la velocidad de la blockchain y luego se convierta en valor gastable a través de la red de comercios de Visa, o se transforme de nuevo en efectivo en los locales propios de MoneyGram. Esa doble vía de entrada y salida es lo que distingue el enfoque de MoneyGram de las billeteras de stablecoins puramente digitales, que suelen carecer por completo de una red física de efectivo.
La elección de Colombia como primer mercado no es casual, dado el volumen relativamente alto de remesas que recibe el país y su historial como terreno de prueba para productos financieros denominados en dólares en medio de la volatilidad de la moneda local. América Latina, en un sentido más amplio, ha sido una región activa para la experimentación con stablecoins, ya que los residentes de varios países buscan formas de mantener valor ligado al dólar sin depender únicamente de sus sistemas bancarios locales. En ese contexto regional, otros movimientos recientes —como el interés de los grandes bancos brasileños por vender criptomonedas sin guardarlas en su balance— muestran que la banca tradicional de la región se acerca a este mundo con cautela, más como intermediaria que como custodio directo.
Nada de esto ocurre sin escrutinio. El sector de las stablecoins ha atravesado turbulencias este año, desde el escepticismo de analistas sobre el crecimiento de USDC tras la rebaja de calificación de Morgan Stanley a Circle, hasta fallas de custodia en otras partes de la industria cripto, como el reciente retiro masivo de bitcoin que paralizó a Liquid Network. Esos episodios recuerdan que las decisiones de infraestructura —quién controla las llaves de la billetera, cómo se gestionan las reservas y qué red liquida las transacciones— importan tanto como el marketing detrás de un nuevo producto de tarjeta.
Qué observar de aquí en adelante
- Si la expansión de MoneyGram más allá de Colombia hacia otros mercados latinoamericanos avanza según lo previsto, y qué países serán los siguientes.
- El lanzamiento de la versión física de la tarjeta, esperado para finales de 2026, y si amplía los usos más allá del ámbito puramente digital.
- La integración de MGUSD como saldo compatible junto a USDC, y cómo posiciona MoneyGram su propia stablecoin frente a alternativas de terceros.
- Los avances regulatorios y de cumplimiento en torno a productos de tarjetas vinculadas a stablecoins, a medida que su adopción se extiende por las redes de pago tradicionales.
Fuente: The Block
Este contenido es informativo y no constituye consejo financiero ni de inversión.




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