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Regulación

La CFTC amplía sus lineamientos sobre activos tokenizados mientras el Congreso de EE.UU. no logra avanzar en una ley cripto

A frontal view of the iconic US Capitol Building in Washington D.C. under blue skies.
Photo: Guohua Song / Pexels

La Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de Estados Unidos (CFTC, por sus siglas en inglés) actualizó el jueves su guía de preguntas frecuentes para entidades registradas relacionadas con criptoactivos. El nuevo texto aclara que las firmas autorizadas pueden invertir los fondos de sus clientes en versiones tokenizadas de activos tradicionales, siempre que esos tokens otorguen derechos legales y económicos equivalentes a los del activo original. El organismo también indicó que no pondrá objeciones a que las entidades reguladas lleven sus registros contables sobre una blockchain. La actualización revisa una guía que la propia CFTC había publicado en marzo de 2026, y llega en un momento en que el camino legislativo para los activos digitales en Washington está prácticamente congelado.

El momento elegido no es casual. Días antes, el Senado de Estados Unidos no logró avanzar con la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales (CLARITY Act), un proyecto pensado para definir de una vez por todas qué segmentos del mercado cripto quedan bajo la jurisdicción de la CFTC y cuáles bajo la de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC). Esa votación fallida reforzó la expectativa, ya extendida en la industria, de que el Congreso no aprobará una legislación integral sobre estructura de mercado antes de 2027.

Los reguladores llenan el vacío que dejó el Congreso

Con los legisladores estancados, tanto la CFTC como la SEC están actuando cada vez más por cuenta propia, sin esperar una nueva ley. La agencia que preside Michael Selig ya presentó ante la Casa Blanca un plan más amplio de regulación del mercado cripto para su revisión, y la actualización de esta guía parece formar parte de ese esfuerzo mayor. Del lado de los valores, el presidente de la SEC, Paul Atkins, había señalado incluso antes de que fracasara la votación de la CLARITY Act que su agencia estaba preparada para redactar sus propias reglas cripto si el Congreso no lograba actuar. La SEC cumplió esa palabra en agosto de 2026, al proponer reglas sobre determinados contratos de inversión que involucran criptoactivos.

Se trata de un cambio de postura notable. Durante años, la queja más repetida en la industria fue la ambigüedad regulatoria: qué agencia tiene jurisdicción y bajo qué condiciones un token debe tratarse como un valor, una materia prima o algo completamente distinto. Ante la ausencia de una ley que trace esos límites con claridad, ambas agencias están usando las herramientas que ya tienen —preguntas frecuentes, cartas de orientación, propuestas de reglas— para fijar sus propias respuestas. Ese camino es más rápido que el legislativo, pero también más limitado y reversible, ya que una guía puede modificarse o retirarse sin necesidad de una votación en el Congreso.

Qué cambia realmente con esta guía

El giro sustancial tiene dos partes. Primero, las entidades registradas ahora pueden tratar los activos tokenizados como funcionalmente intercambiables con sus equivalentes tradicionales al asignar fondos de clientes, siempre que el token otorgue los mismos derechos legales y económicos. Esta distinción importa porque desplaza el criterio de evaluación: ya no se trata de la tecnología en sí, sino de lo que el token efectivamente representa. Segundo, al señalar que no objetará el uso de blockchain para llevar registros, la CFTC despeja una incertidumbre que rondaba a las firmas interesadas en usar libros contables distribuidos para cumplimiento y auditoría, pero que temían chocar con normas de registro pensadas para el papel y las bases de datos centralizadas.

Ambas aclaraciones trascienden a las firmas nativas del mundo cripto. Los gestores de activos tradicionales que experimentan con la tokenización ahora tienen una señal más clara de que las estructuras registradas ante la CFTC pueden sostener instrumentos tokenizados sin recibir un tratamiento regulatorio distinto solo por su formato digital. Esto encaja con una tendencia institucional que ya venía tomando forma: proveedores de infraestructura conectando depósitos tokenizados con redes de pago consolidadas, como ocurrió cuando IBM vinculó su plataforma de activos digitales con el libro contable blockchain de Swift, y gestoras de fondos llevando estructuras completas a la blockchain, como en el caso de ARK Invest, que tokenizó su fondo de capital de riesgo junto con Securitize. Una guía que equipara a los activos tokenizados con sus versiones tradicionales elimina fricciones justamente para este tipo de productos.

Qué observar de aquí en adelante

El movimiento de la CFTC es solo una pieza de un mosaico regulatorio más amplio que se está armando agencia por agencia, en lugar de mediante una sola ley. Conviene seguir de cerca varios frentes en paralelo:

  • Si la revisión de la Casa Blanca sobre el plan regulatorio más amplio de la CFTC deriva en nuevas guías o en una reglamentación formal, y en qué plazos.
  • Cómo evolucionan, durante el período de comentarios públicos, las reglas que la SEC propuso en agosto de 2026 sobre contratos de inversión relacionados con criptoactivos, y si terminan alineadas o en contradicción con el enfoque de la CFTC sobre activos tokenizados.
  • Si el Congreso retoma la CLARITY Act o un proyecto sucesor una vez que cambie la dinámica política actual, dado que la mayoría de los observadores ya descarta una legislación integral antes de 2027.
  • Cómo avanzan otros reguladores financieros en vías paralelas, como muestran las recientes reglas de la Reserva Federal sobre capital y plazos de rescate para emisores de stablecoins.

La conclusión de fondo es que la regulación cripto en Estados Unidos se está escribiendo cada vez más a través de acciones incrementales de cada agencia, en lugar de un marco integral único. Esto le da a las firmas respuestas más rápidas sobre cuestiones puntuales —cómo tratar un activo tokenizado o si un libro contable blockchain cumple con los requisitos de registro—, pero también implica que las reglas siguen fragmentadas entre agencias y sujetas a cambios, sin la solidez que ofrecería una ley aprobada por el Congreso. Para una industria que todavía absorbe los costos de fallas de seguridad, incluido un mes marcado por el hackeo a un exchange importante, contar con lineamientos operativos más claros, aunque sea de forma fragmentaria, es probable que se reciba con alivio, incluso mientras las preguntas de fondo sobre jurisdicción siguen sin resolverse. Para inversores y usuarios en América Latina que operan a través de exchanges globales o consideran productos tokenizados, este tipo de definiciones regulatorias en Estados Unidos suele marcar la pauta que después replican plataformas y reguladores locales de la región.

Fuente: Cointelegraph

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