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Regulación

Nueva York demanda a Polymarket US por operar, según acusa, como casa de apuestas ilegal

A close-up of a gavel on a courtroom desk representing law and justice.
Photo: Boko Shots / Pexels

El estado de Nueva York presentó una demanda contra el negocio estadounidense de Polymarket, alegando que la plataforma de mercados de predicción funciona como un sitio de apuestas sin licencia y pidiendo a un tribunal que ordene el cese de sus operaciones en el estado. La demanda, impulsada por la fiscal general Letitia James con el respaldo de la oficina de la gobernadora Kathy Hochul, apunta contra QCX LLC, la entidad detrás de Polymarket US, y llega menos de un año después de que la plataforma relanzara su operación en el mercado estadounidense.

La demanda se presentó el jueves y busca mucho más que una simple orden de cese. Nueva York también exige la devolución de las ganancias obtenidas, restitución para los usuarios afectados y sanciones civiles equivalentes a tres veces el monto que el estado determine que fue obtenido de forma ilegal. Si un tribunal acepta este paquete de medidas, representaría un golpe financiero y operativo considerable para una plataforma que apenas había regresado a Estados Unidos en diciembre de 2025, luego de haber sido previamente bloqueada en ese mercado.

La disputa de fondo: ¿instrumentos financieros o apuestas?

En el centro del conflicto está una pregunta que se ha convertido en la gran batalla regulatoria de este segmento entre las criptomonedas y las finanzas digitales: ¿los llamados contratos de eventos son instrumentos financieros o son apuestas disfrazadas? Polymarket y otras plataformas similares sostienen que sus contratos caen bajo la supervisión federal de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC), lo que los ubicaría como productos financieros regulados, sin diferencias de fondo respecto de otros derivados. Los reguladores de Nueva York rechazan esa interpretación, al menos para los contratos vinculados a resultados deportivos, y argumentan que en la práctica funcionan como apuestas y, por lo tanto, requieren licencias estatales de juego que Polymarket US no posee.

Este no es el primer movimiento de Nueva York en esta pelea. El estado ya había demandado a Kalshi en julio de 2026, después de que las negociaciones con la oficina de Hochul se rompieran, y en ese caso llegó a reclamar sanciones y devolución de ganancias por hasta 36,000 millones de dólares, una cifra que deja clara la agresividad con la que Nueva York está dispuesto a perseguir a las plataformas que considera fuera de la ley. La demanda contra Polymarket sigue el mismo guion: alegar actividad de apuestas sin licencia y luego buscar quitarle las ganancias e imponer multas multiplicadas encima. Para quienes quieran seguir el detalle judicial de este caso puntual, ya hay más contexto en nuestra cobertura sobre la demanda de Nueva York contra Polymarket.

La denuncia estatal también señala un detalle más específico, pero revelador: Polymarket permite participar a usuarios desde los 18 años, mientras que las propias reglas de Nueva York para las apuestas deportivas móviles fijan la edad mínima en 21 años. Esa diferencia de tres años se convierte, en el argumento del estado, en otra prueba de que Polymarket US no es simplemente una plataforma financiera sujeta a normas federales, sino un producto de apuestas dirigido al consumidor final que ha esquivado las protecciones de edad y licenciamiento que Nueva York exige a los operadores de juego.

Qué significa esto para la industria en general

Lo que está en juego va mucho más allá de Polymarket. Un caso relacionado, la disputa entre Kalshi y Nueva Jersey, ya fue apelado ante la Corte Suprema de Estados Unidos, lo que significa que el máximo tribunal del país eventualmente podría tener que resolver la cuestión jurisdiccional que reguladores estatales y plataformas de alcance federal vienen discutiendo desde hace meses. Legisladores estatales incluso han pedido directamente a ese tribunal que ponga límites a los mercados deportivos de Kalshi, como se detalla en nuestra nota sobre el pedido a la Corte Suprema para frenar a Kalshi. Hasta que eso ocurra, los operadores de mercados de predicción deben navegar un mapa fragmentado, donde el mismo producto puede ser tratado como instrumento financiero legítimo en una jurisdicción y como apuesta ilegal en otra.

Los reguladores tampoco están limitando su atención únicamente a los contratos deportivos. La propia CFTC advirtió recientemente a los mercados de predicción sobre los riesgos asociados a los contratos basados en ‘declaraciones’ o menciones, como explicamos en nuestra cobertura sobre la advertencia de la CFTC sobre estos contratos. Esto añade otra capa de incertidumbre para una industria que se ha posicionado como un híbrido entre plataforma de trading y herramienta de pronóstico.

Para el usuario común, la implicación práctica es que el acceso a estas plataformas en ciertos estados podría volverse inestable o restringido mientras avanza el litigio. Para las empresas, la acción de Nueva York deja claro que un reingreso rápido al mercado —como el que intentó Polymarket tras su veto anterior en Estados Unidos— no garantiza estabilidad legal, sobre todo en estados con reguladores de juego y fiscales generales dispuestos a litigar. Para el público latinoamericano que sigue de cerca estas plataformas, el episodio es un recordatorio de que la regulación de las apuestas y los productos financieros digitales en Estados Unidos sigue siendo un terreno cambiante, algo que también condiciona la confianza que exchanges y usuarios de la región depositan en este tipo de instrumentos.

Qué observar de ahora en adelante

Varios factores marcarán el rumbo de este caso. Primero, cómo responde Polymarket US en tribunales y si intenta trasladar el caso a jurisdicción federal, repitiendo los argumentos usados en el litigio de Kalshi. Segundo, cómo resuelva la Corte Suprema la apelación entre Kalshi y Nueva Jersey, lo que podría sentar un precedente que fortalezca o debilite la posición de Nueva York frente a Polymarket. Tercero, si surgen conversaciones de acuerdo extrajudicial —como se intentó, sin éxito, en el caso de Kalshi— eso podría indicar si los estados y las plataformas logran encontrar una salida negociada en lugar de una batalla judicial prolongada.

En un contexto más amplio, este caso se suma a un otoño de intensa actividad regulatoria en los mercados vinculados a las criptomonedas, que también incluyó el escrutinio de vínculos políticos en los círculos de política cripto. Cómo logren reconciliar sus enfoques los reguladores estatales y federales sobre los contratos de eventos determinará, en gran medida, si los mercados de predicción pueden operar como un producto estable a nivel nacional o si seguirán siendo un campo minado legal que cambia de estado en estado.

Fuente: CoinDesk

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