Un tribunal federal de apelaciones determinó que los contratos de eventos deportivos que ofrece Kalshi no califican como swaps regulados a nivel federal, lo que representa la segunda derrota importante del operador de mercados de predicción en instancias de apelación este año y acerca cada vez más el conflicto legal a la Corte Suprema de Estados Unidos. Un panel de tres jueces de la Corte de Apelaciones del Sexto Circuito resolvió el 25 de septiembre que estos contratos quedan bajo la ley estatal de juegos de azar y no bajo la jurisdicción exclusiva de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC), zanjando así dos demandas separadas que Kalshi había presentado contra reguladores de Ohio y Tennessee.
La decisión es relevante porque profundiza una división entre los circuitos federales sobre una pregunta clave: si millones de personas en Estados Unidos pueden seguir apostando legalmente sobre resultados deportivos a través de plataformas que se presentan como mercados financieros y no como casas de apuestas. Si prevalece la ley estatal de juegos de azar, Kalshi y plataformas similares podrían verse obligadas a obtener licencias de juego, restringir el acceso a menores de 21 años y pagar impuestos estatales en cada jurisdicción donde operen, un modelo de negocio radicalmente distinto al de funcionar bajo una sola licencia federal de derivados.
Cómo llegó la disputa hasta aquí
Kalshi construyó su negocio bajo la premisa de que sus contratos son derivados de materias primas, o swaps, regulados exclusivamente por la CFTC según una ley federal que en general se impone sobre los estatutos estatales de juego. Ese enfoque le permitió a la empresa ofrecer contratos ligados a resultados deportivos en todo el país sin necesidad de tramitar un mosaico de licencias estatales de apuestas. La estrategia funcionó durante años, pero atrajo un escrutinio intenso después de que los contratos de predicción vinculados al deporte se multiplicaran en popularidad tras las elecciones de 2024.
Los reguladores estatales respondieron con firmeza. Sus objeciones se centraron en dos puntos: la pérdida de ingresos fiscales que de otro modo fluirían hacia casas de apuestas licenciadas y reguladas por los estados, y una edad mínima de 18 años para operar contratos de predicción, frente al estándar de 21 años que muchos estados exigen a los operadores de apuestas. Ohio y Tennessee estuvieron entre los estados que buscaron tratar los contratos deportivos de Kalshi como productos de juego sujetos a supervisión estatal, en lugar de a la ley federal de materias primas.
Kalshi demandó en ambos estados solicitando medidas cautelares para bloquear la aplicación de esas normas. Los resultados fueron divergentes incluso en primera instancia: un tribunal federal de Ohio rechazó la solicitud de Kalshi, mientras que uno de Tennessee la concedió. Esa inconsistencia allanó el camino para que el panel del Sexto Circuito, que tiene jurisdicción sobre ambos estados, emitiera un fallo unificado, uno que terminó en contra de Kalshi en los dos casos.
Una división entre circuitos que se profundiza
El fallo del Sexto Circuito no es un hecho aislado. Es la tercera corte federal de apelaciones que se pronuncia sobre si los contratos deportivos de los mercados de predicción califican como swaps, y los circuitos no se han puesto de acuerdo. El Tercer Circuito había determinado previamente que la CFTC sí tiene jurisdicción sobre este tipo de contratos, respaldando en los hechos la tesis legal de Kalshi. El Octavo Circuito llegó a la conclusión contraria, al dictaminar que estos contratos no son swaps en absoluto. Ahora, el Sexto Circuito se alinea con la postura del Octavo, dejando al Tercer Circuito como la excepción entre los tres.
Esa división tiene consecuencias que van más allá de la teoría jurídica. El caso de Kalshi ante el Tercer Circuito ya fue apelado ante la Corte Suprema, y un segundo fallo de circuito en contra de la posición de la empresa hace mucho más probable que los jueces acepten revisar el asunto. Las divisiones entre circuitos, cuando distintas regiones del país aplican reglas contradictorias a un mismo negocio de alcance nacional, son precisamente el tipo de disputas que la Corte Suprema está diseñada para resolver, ya que compañías como Kalshi no pueden operar indefinidamente bajo una teoría legal en Pensilvania y otra distinta en Ohio y Tennessee.
La presión regulatoria alcanza a toda la industria de mercados de predicción, que enfrenta un cerco cada vez más estrecho en varios frentes. Nueva York demandó por separado a Polymarket, alegando que opera como un negocio ilegal de apuestas, y la CFTC ya había advertido sobre los riesgos de otros contratos de predicción vinculados a declaraciones públicas. En conjunto, estas acciones sugieren que reguladores estatales y federales están cercando a los mercados de predicción desde varios ángulos a la vez, incluso mientras la propia CFTC trabaja en ampliar sus lineamientos sobre activos tokenizados en medio de la parálisis del Congreso para legislar sobre criptoactivos.
Qué observar en los próximos meses
La pregunta más importante ahora es si la Corte Suprema acepta revisar el caso del Tercer Circuito y, de ser así, cómo enmarca el problema. Una eventual aceptación del caso probablemente pausaría o reconfiguraría los litigios en curso en Ohio, Tennessee y cualquier otro estado que esté considerando acciones similares contra Kalshi o sus competidores.
- Si Kalshi solicita una nueva audiencia o apela directamente el fallo del Sexto Circuito
- Cualquier decisión de la Corte Suprema sobre la apelación pendiente del Tercer Circuito
- Si más estados avanzan mientras tanto para exigirle a Kalshi licencias de juego
- Cómo evoluciona el litigio paralelo contra Polymarket en Nueva York junto con los casos de Kalshi
- Si el Congreso avanza en clarificar la autoridad federal frente a la estatal sobre estos contratos, dada la dificultad de la CFTC para seguirle el ritmo a los mercados digitales y basados en eventos
Por ahora, Kalshi enfrenta un mosaico regulatorio estado por estado en al menos dos jurisdicciones más, con la posibilidad de una claridad nacional dependiendo de si la máxima corte del país decide que este es un conflicto que vale la pena resolver de una vez por todas. Para los usuarios de la región que siguen de cerca estas plataformas desde América Latina, el desenlace determinará si los mercados de predicción con sede en Estados Unidos seguirán operando bajo un marco financiero unificado o si terminarán fragmentados como cualquier otra industria de apuestas regulada estado por estado.
Fuente: CoinDesk
Este contenido es informativo y no constituye consejo financiero ni de inversión.




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