El Banco Central de Brasil dio un paso decisivo para cerrar un canal que permitía a proveedores de cambio (FX) liquidar en silencio pagos transfronterizos masivos en stablecoins, tapando un vacío regulatorio que, según las propias autoridades, se había convertido en una vía de liquidación paralela por más de un billón de reales. La Resolución 561, que entrará en vigencia el 1 de octubre de 2026, prohíbe que los activos virtuales —incluidas las stablecoins— se usen para liquidar el tramo agregado de los pagos internacionales conocido como modelo eFX, en el cual un proveedor cambiario compensa (o “neta”) las transacciones de sus clientes antes de enviar el valor a una contraparte en el exterior. Ese tramo de liquidación ahora deberá canalizarse obligatoriamente a través de una operación cambiaria autorizada o de una cuenta de no residente que cumpla los requisitos correspondientes.
Un vacío abierto por una ley de 2022, cerrado por la Resolución 561
El marco legal se remonta a la ley brasileña de activos virtuales de 2022, que otorgó al Banco Central la facultad de determinar qué operaciones cripto califican como actividad cambiaria. Sin embargo, durante años no existió una norma reglamentaria que precisara cómo se aplicaba esa facultad a la mecánica de compensación (“netting”) que usan los proveedores de FX para mover dinero entre fronteras de forma rápida y barata. Algunos proveedores aprovecharon esa ambigüedad, canalizando el tramo agregado —el que va del proveedor a la contraparte en el extranjero— a través de stablecoins en lugar de los canales cambiarios tradicionales, un atajo que la nueva resolución elimina de manera explícita.
Las cifras no son menores. Según datos del propio Banco Central, la autoridad tributaria de Brasil registró 1.13 billones de reales en transacciones declaradas con stablecoins entre agosto de 2019 y diciembre de 2025. Las stablecoins representaron cerca del 72% de toda la actividad cripto declarada en ese período, y esa participación subió a casi el 80% del volumen cripto declarado solo en 2025. El USDT de Tether dominó ese flujo, con aproximadamente el 89% del volumen en stablecoins. En otras palabras, las stablecoins no fueron un experimento marginal dentro del mercado cripto brasileño: fueron, en términos de volumen declarado, la actividad dominante del mercado, y una parte considerable de ese movimiento estaba ligada a la liquidación de pagos transfronterizos, no a la especulación ni a la inversión.
Qué cambia y qué no
Es clave entender que la prohibición apunta a una función específica de “plomería” financiera, no a las stablecoins en general. Las transferencias internacionales individuales en stablecoins siguen estando permitidas bajo la nueva norma. Lo que desaparece es la posibilidad de que los proveedores de FX agrupen múltiples pagos pequeños y de alto volumen —el tipo de transacciones que sostienen suscripciones de streaming, compras dentro de videojuegos y operaciones de comercio electrónico canalizadas a través de Brasil— y liquiden ese tramo agregado en una stablecoin en lugar de hacerlo mediante una operación cambiaria autorizada. Esta distinción importa para quienes puedan pensar que se trata de una prohibición total: en realidad es una medida más acotada, dirigida específicamente a la capa de liquidación mayorista donde los reguladores consideraron que la supervisión se había debilitado.
Para las empresas que dependían de la combinación eFX-stablecoin para mantener bajos los costos en pagos internacionales de alto volumen y bajo valor, el efecto práctico probablemente sea un aumento de costos y más fricción operativa, ya que las operaciones cambiarias autorizadas y las cuentas de no residentes calificadas suelen tener estructuras de comisiones y exigencias de cumplimiento distintas a las de una liquidación directamente en blockchain. Para el usuario común que envía stablecoins al exterior de forma individual, en cambio, nada cambia.
La resolución llega, además, en medio de un escrutinio académico y regulatorio cada vez mayor sobre la verdadera ventaja de costos que ofrecen las stablecoins para pagos transfronterizos. Un estudio del Banco de Italia publicado en julio analizó transferencias de 200 dólares en USDC a través de diez corredores de pago, incluido Brasil, y encontró costos totales de transferencia que oscilaban entre 0.3% y casi 9%, con liquidaciones completadas en menos de 20 minutos donde existían sistemas de pago instantáneo, y de uno a dos días hábiles en el resto de los casos. Junto con una revisión del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), el estudio concluyó que las transferencias en stablecoins no mostraban una ventaja de costo consistente frente a los canales de pago convencionales: la conversión de divisas y la infraestructura de pagos local, y no el tramo en blockchain en sí, explicaban la mayor parte del gasto. Ese hallazgo debilita uno de los argumentos centrales a favor de usar stablecoins en la liquidación mayorista de FX: si el ahorro no es consistente una vez que se contabilizan la conversión de divisas y los costos de infraestructura local, el caso para sacar los flujos mayoristas de los canales cambiarios autorizados pierde fuerza considerablemente.
Qué observar de aquí en adelante
La medida de Brasil se suma a una tendencia global de reguladores que buscan encajar a las stablecoins dentro de las reglas existentes del sistema financiero, en lugar de dejarlas en una zona gris, una tensión que también se observa en Estados Unidos mientras el Congreso debate marcos regulatorios. El interés institucional en la infraestructura de stablecoins sigue creciendo, como lo ilustra la reciente compra de OpenZeppelin, auditor de código de las principales stablecoins, por parte de S&P Global, incluso mientras episodios como la brecha de seguridad de Haruko que expuso debilidades en la infraestructura cripto institucional recuerdan por qué la supervisión de los rieles de liquidación importa tanto para los reguladores.
Entre ahora y el 1 de octubre de 2026, valdrá la pena seguir cómo los proveedores de FX reestructuran sus operaciones transfronterizas para cumplir con la nueva norma, si el Banco Central de Brasil emite lineamientos adicionales sobre qué constituye una cuenta de no residente calificada, y si efectivamente suben los costos de los pagos de streaming, videojuegos y comercio electrónico que se canalizan a través de Brasil. Para la región, el caso brasileño es una señal a monitorear: varios países latinoamericanos con fuerte dependencia de remesas y pagos transfronterizos observan de cerca cómo Brasil traza la línea entre el uso individual de stablecoins y las funciones de liquidación mayorista, y no sería extraño que otros bancos centrales de la región evalúen medidas similares una vez que analicen tanto los datos de volumen declarado de Brasil como los hallazgos del Banco de Italia.
Fuente: CryptoSlate
Este contenido es informativo y no constituye consejo financiero ni de inversión.




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