La Reserva Federal de Estados Unidos presentó el jueves su primera propuesta detallada sobre cuánto capital deben mantener los emisores de stablecoins y en qué plazo están obligados a devolver el dinero a quienes canjean sus tokens. La medida busca poner en marcha la Ley GENIUS antes de su fecha límite legal y llega acompañada de un proceso de solicitud independiente que permitirá a los bancos supervisados por la Fed emitir stablecoins de pago a través de subsidiarias. Es el momento en que un texto legislativo abstracto se convierte en matemática de cumplimiento concreta para quienes operan en el mercado estadounidense.
De la ley al libro contable
La Ley GENIUS, ya vigente, exige que las stablecoins estén respaldadas uno a uno por reservas limitadas a efectivo, depósitos bancarios y bonos del Tesoro estadounidense a corto plazo. Lo que dejó sin resolver fue el detalle operativo: cuánto capital adicional necesitan los emisores como colchón, con qué rapidez deben devolver los fondos a los tenedores y qué pruebas exigen los reguladores para confirmar que las reservas son reales. La propuesta de la Fed responde con una estructura escalonada. Los emisores enfrentan un cargo de capital por riesgo operacional del 2% sobre los primeros 20,000 millones de dólares en stablecoins en circulación, que baja a 1.5% en los siguientes 30,000 millones, y a 1% en cualquier monto por encima de los 50,000 millones. La escala es deliberadamente regresiva: premia el tamaño en lugar de penalizarlo, aliviando la carga relativa de capital a medida que crece el volumen emitido.
La velocidad de los rescates se trata con la misma precisión: los emisores deben honrar las solicitudes en un máximo de dos días hábiles. Ese plazo fija un techo estricto y exigible que no existía en las prácticas más laxas de la industria hasta ahora, y responde directamente a la promesa central de una stablecoin: que el token pueda convertirse en efectivo a demanda.
Las obligaciones de transparencia completan el paquete. Los emisores deberán presentar reportes mensuales de reservas auditados por una firma de contabilidad pública registrada, certificados personalmente por el director ejecutivo y el director financiero de la empresa. Si en algún momento las reservas caen por debajo del respaldo total, el emisor debe notificar de inmediato a la Fed y, o bien reponer el faltante, o comenzar a liquidar activos para canjear los tokens. Esa cadena de responsabilidad —auditoría, certificación ejecutiva, divulgación obligatoria y remedio forzoso— es lo más parecido que Estados Unidos ha construido a un régimen prudencial de estilo bancario para un producto que, hasta hace poco, quedaba en gran medida fuera de la supervisión financiera tradicional.
Qué significan los números para el mercado
Para los emisores, los cargos de capital escalonados se traducen directamente en costo de operar. Un emisor con 20,000 millones de dólares en circulación enfrenta una carga relativa de capital notablemente mayor que uno con 60,000 millones, lo que en la práctica podría favorecer la consolidación entre los jugadores grandes y bien capitalizados frente a los entrantes más pequeños. Combinado con la nueva vía de solicitud para que subsidiarias bancarias emitan stablecoins de pago, el marco abre un carril formal y supervisado para que los bancos tradicionales entren en un mercado dominado durante años por emisores no bancarios.
Ese giro se hace eco de una tendencia que ya se observa en otras partes del sector bancario. Bancos europeos como los que integran la alianza entre Raiffeisen y Bitpanda para dar acceso cripto regulado a millones de clientes muestran cómo las instituciones reguladas buscan posicionarse frente al avance de los activos digitales en lugar de cederle el terreno a las firmas nativas de cripto. La propuesta de la Fed le da a la banca estadounidense una rampa de entrada comparable, formalizada mediante reglas de capital y no mediante pilotos informales.
No todos en la junta de la Fed están plenamente satisfechos con el borrador. El gobernador Michael Barr respaldó avanzar con la propuesta, pero insistió en la necesidad de derechos de rescate universales más claros, argumentando que los tenedores necesitan garantías inequívocas en lugar de reglas que varíen según el emisor. También expresó preocupación por un umbral que limitaría las acciones de aplicación de la Fed sobre deficiencias en materia de lavado de dinero solo a casos considerados ‘significativos o sistémicos’, una excepción que, a su juicio, podría dejar sin atender fallas de cumplimiento más pequeñas. Esas reservas sugieren que la regla final todavía podría cambiar antes de su adopción, sobre todo en el alcance de la aplicación normativa.
Qué sigue
La propuesta entrará ahora en un período de comentarios públicos de 60 días una vez publicada en el Federal Register, lo que da a emisores, bancos y defensores de los consumidores un canal formal para objetar los niveles de capital, la ventana de rescate o el umbral de aplicación contra el lavado de dinero. La Ley GENIUS entrará en vigor el 18 de enero de 2027, o 120 días después de que se emitan las reglas finales, lo que ocurra primero, lo que pone presión real sobre el calendario de la Fed.
- Si la regla final endurece o relaja el umbral de aplicación contra el lavado de dinero criticado por Barr
- Cuántas subsidiarias bancarias solicitan emitir stablecoins de pago una vez que se abra el proceso
- Si los emisores más pequeños presionan durante el período de comentarios para aplanar los niveles de capital
- Cómo interactúa la regla con la creciente actividad transfronteriza de stablecoins, que recientemente vio sus flujos saltar 77.5% incluso cuando el resto del mercado cripto se enfriaba, según nuestro reporte sobre los flujos transfronterizos de stablecoins
Lo que está en juego trasciende los departamentos de cumplimiento. Mientras Washington debate por separado usar las stablecoins en dólares como una herramienta de política exterior, el régimen doméstico de capital y rescates que se está construyendo ahora determinará si estos instrumentos son lo suficientemente confiables y resistentes para soportar ese peso. Para América Latina, donde las stablecoins en dólares se usan cada vez más para remesas y como resguardo frente a monedas locales volátiles, la solidez de estas reglas en Estados Unidos repercute directamente en la confianza que millones de usuarios depositan en ellas todos los días.
Fuente: Cointelegraph
Este contenido es informativo y no constituye consejo financiero ni de inversión.




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