El gobierno de Trump estaría explorando la creación de sociedades conjuntas con empresas privadas para impulsar el uso de stablecoins respaldadas por dólares en mercados extranjeros, según un reporte de Bloomberg. Se trata de un movimiento que colocaría al gobierno estadounidense directamente dentro de un sector que hasta ahora regulaba a distancia. El objetivo, de acuerdo con la información que involucraría al Departamento del Tesoro, al Departamento de Estado y a la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC), es reforzar el dominio global del dólar y ampliar la demanda de bonos del Tesoro estadounidense.
Si se confirma, el plan representaría una escalada significativa. En lugar de limitarse a establecer reglas para los emisores de stablecoins, Washington pasaría a ser un participante activo en la promoción de estos tokens en el extranjero, tratando la infraestructura de pagos como un instrumento de estrategia monetaria y no solo como un producto financiero.
De la regulación a la participación directa
La iniciativa se apoya en la Ley GENIUS, la norma federal sobre stablecoins que Trump firmó el año pasado y que exige a los emisores respaldar sus tokens con reservas como efectivo y letras del Tesoro a corto plazo. Ese requisito ya convirtió a los emisores de stablecoins en compradores relevantes de deuda pública estadounidense. El subsecretario del Tesoro, Francis Brooke, señaló que los emisores mantienen actualmente cerca de 200,000 millones de dólares en letras del Tesoro, una cifra que ata la salud del mercado de stablecoins directamente a la capacidad del gobierno para financiarse a bajo costo.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ya había planteado antes que las stablecoins pueden reforzar la supremacía global del dólar, y el plan de sociedades conjuntas formalizaría esa visión como política de Estado. En vez de esperar a que los mercados privados difundan los tokens en dólares de manera orgánica, el gobierno ayudaría a diseñar esa expansión mediante alianzas con compañías que operan en mercados extranjeros.
El momento no es casual. Los flujos transfronterizos de stablecoins ya venían creciendo con fuerza por cuenta propia, como se detalla en un reciente análisis sobre cómo las stablecoins resistieron el desplome cripto con un salto del 77.5% en los flujos transfronterizos. Ese crecimiento orgánico sugiere que los tokens en dólares ya ganaban terreno para remesas y pagos internacionales incluso sin promoción directa del gobierno, lo que abre la pregunta de qué aportaría exactamente un impulso oficial más allá de acelerar una tendencia que ya existía.
Lo que significa para el dominio del dólar
La estrategia reportada llega en medio de una disputa más amplia por el futuro de los sistemas globales de pago. China prohibió las stablecoins mientras avanza con su propio proyecto de yuan digital. El Banco Central Europeo, por su parte, desarrolla un euro digital, y su presidenta, Christine Lagarde, ha criticado a las stablecoins denominadas en euros por considerarlas ineficientes para ampliar el alcance internacional de la moneda europea. Los países del bloque BRICS también han expresado interés en alternativas a los sistemas de liquidación basados en el dólar.
Visto en ese contexto, un impulso respaldado por el gobierno estadounidense para llevar stablecoins en dólares al exterior luce como un intento de adelantarse a esos sistemas rivales, convirtiendo a los tokens en dólares en la opción por defecto para transacciones transfronterizas antes de que la competencia logre escalar sus propias soluciones. Incorporar objetivos de política exterior dentro de una infraestructura de pagos que la gente común usa para remesas y comercio marcaría un cambio importante frente a la postura tradicionalmente más pasiva del gobierno estadounidense hacia la tecnología de pagos privada.
Esto también profundizaría el vínculo entre la industria de las stablecoins y el mercado de bonos del Tesoro. Con los emisores ya sosteniendo cerca de 200,000 millones de dólares en letras del Tesoro, una expansión promovida por el gobierno hacia nuevos mercados extranjeros implicaría que una porción todavía mayor del estatus internacional del dólar dependa de decisiones tomadas por empresas de stablecoins y de sus prácticas de gestión de reservas. Esa interdependencia funciona en ambos sentidos: fortalece la demanda de bonos del Tesoro, pero también significa que cualquier tensión en el sector de stablecoins podría contagiarse a los mercados de deuda pública de corto plazo, y viceversa.
Para los lectores fuera de Estados Unidos, y en particular para América Latina, el efecto práctico podría traducirse en opciones más accesibles de pagos digitales denominados en dólares, posiblemente comercializadas mediante alianzas entre empresas estadounidenses e instituciones financieras locales. En una región donde las remesas y el ahorro en dólares ya son parte central de la vida financiera de millones de personas, cualquier expansión formal de stablecoins respaldadas por Washington podría acelerar la adopción de estos instrumentos como alternativa frente a monedas locales volátiles. Ese patrón ya se observa en las finanzas tradicionales, como en el reciente acuerdo mediante el cual Raiffeisen Bank se alió con Bitpanda para llevar acceso cripto regulado a 18 millones de clientes en Europa, lo que muestra cómo bancos y empresas cripto se asocian cada vez más para ampliar la distribución de activos digitales entre distintos mercados.
Qué observar de aquí en adelante
Varios desarrollos concretos permitirán medir qué tan serio y qué tan amplio llegará a ser este plan:
- Si el Tesoro, el Departamento de Estado o la DFC anuncian formalmente alguna estructura de sociedad conjunta, y qué empresas privadas aparecen como socias.
- Qué mercados extranjeros serán los primeros objetivos, y si los reguladores locales de esos países responden con restricciones o dan la bienvenida a la iniciativa.
- Cifras actualizadas de funcionarios del Tesoro sobre qué parte de los cerca de 200,000 millones de dólares en letras del Tesoro en manos de emisores está vinculada a actividad de stablecoins en mercados extranjeros.
- Las reacciones de China, del Banco Central Europeo o de los países del BRICS, dados sus propios proyectos de monedas digitales en competencia.
- Cómo interactúa este impulso federal con la implementación en curso de la Ley GENIUS y los requisitos de reservas para los emisores.
La pregunta de fondo es si la participación directa del gobierno cambia la naturaleza de las stablecoins, pasando de ser una innovación de pagos impulsada por el mercado a convertirse en un brazo explícito de la política monetaria. Ese giro llegaría junto con un escrutinio cada vez mayor sobre los vínculos políticos del sector cripto en general, un tema que también aparece en la cobertura sobre la reciente compra de acciones de Strategy por parte de Trump, que reavivó las dudas sobre sus vínculos con la política cripto. Como en ese episodio, el plan de las stablecoins plantea interrogantes sobre dónde terminan los incentivos del mercado privado y dónde comienza la estrategia del gobierno.
Fuente: Decrypt
Este contenido es informativo y no constituye consejo financiero ni de inversión.




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