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Regulación

El Banco Central Europeo estrena Pontes para liquidar activos tokenizados en euros de bancos centrales

Stunning sunset over Frankfurt's skyline featuring the iconic ECB Tower and Main River.
Photo: Masood Aslami / Pexels

El Banco Central Europeo (BCE) puso en marcha Pontes, una plataforma mayorista de liquidación que conecta los sistemas de tecnología de registro distribuido (DLT, por sus siglas en inglés) del mercado con los servicios TARGET del Eurosistema. Gracias a esta conexión, los bancos e instituciones financieras elegibles pueden liquidar transacciones de activos tokenizados directamente en dinero de banco central. La plataforma entró en funcionamiento el lunes, apenas días después de que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, adelantara el cronograma en una reunión del Eurogrupo el viernes anterior. Es un movimiento discreto pero de gran calado: por primera vez, el BCE ofrece un puente permanente entre la liquidación basada en blockchain y la forma de dinero más confiable del euro.

El dinero de banco central es el efectivo y las reservas que figuran en el balance del propio banco central, considerado el activo de liquidación más seguro porque no conlleva riesgo de contraparte. Hasta ahora, las instituciones que experimentaban con bonos tokenizados, fondos u otros valores digitales en Europa debían liquidar esas operaciones usando dinero de bancos comerciales o tokens privados como las stablecoins, ambos con más riesgo que un derecho de cobro directo contra el banco central. Pontes cierra esa brecha para los participantes del mercado mayorista, conectando sus sistemas DLT con la infraestructura TARGET del BCE, la columna vertebral que ya procesa pagos en euros y liquidación de valores en toda la zona monetaria.

Una estrategia de dos vías para el dinero digital

Pontes es apenas una pieza de una hoja de ruta más amplia del BCE. La plataforma se está implementando por etapas junto con una iniciativa de más largo plazo llamada Appia, pensada para construir una arquitectura permanente de tokenización mayorista en Europa. Por separado, y dirigido a un público completamente distinto, el BCE también lleva adelante un piloto de euro digital minorista. En julio, el banco central seleccionó a 36 bancos y empresas de pagos para participar en un piloto de 12 meses que comenzará en la segunda mitad del próximo año, con la colaboración de 19 bancos centrales nacionales de la zona euro junto al propio BCE. Ese proyecto es un posible antecedente de un euro digital real para consumidores, con una meta de eventual emisión en 2029, aunque la legislación que lo respalda todavía se debate en el Parlamento Europeo.

La distinción importa. Pontes es una herramienta mayorista para que bancos e instituciones muevan activos tokenizados de gran valor entre sí; el piloto del euro digital, en cambio, busca determinar si las personas comunes y los comercios podrían algún día tener y gastar directamente una moneda digital de banco central. Ambos proyectos comparten una motivación de fondo, pero avanzan por carriles, cronogramas y marcos legales separados, y confundirlos corre el riesgo de exagerar qué tan cerca está Europa de un euro digital minorista, que aún necesita la aprobación parlamentaria para salir de la fase piloto.

Por qué el BCE actúa ahora

El motor de fondo queda explícito en el propio planteamiento del BCE: sus autoridades ven el uso creciente de stablecoins respaldadas en dólares, como el USDT de Tether y el USDC de Circle, como una amenaza a la autonomía monetaria europea. Si los mercados tokenizados de Europa terminan liquidándose sobre todo en tokens atados al dólar, los reguladores de la zona euro pierden control sobre cómo funcionan el dinero y el crédito dentro de su propia zona monetaria. Pontes es una respuesta directa a esa preocupación: al ofrecer a los bancos una alternativa de liquidación en dinero de banco central, el BCE busca mantener al euro —y no a un token dólar offshore— en el centro de la infraestructura financiera tokenizada que emerge en Europa.

Esa lógica se hace eco de un patrón más amplio: reguladores que intentan trazar límites al uso de stablecoins en los engranajes críticos del sistema financiero. Brasil, por ejemplo, recientemente cerró la puerta a las stablecoins en un tramo clave de la liquidación cambiaria transfronteriza, un paso con el mismo espíritu de preservar la soberanía monetaria mientras se expanden los rieles de activos digitales. El enfoque del BCE es menos una prohibición que una opción competidora, pero el objetivo de conservar el control sobre la liquidación a nivel de moneda es compartido. Para América Latina, donde varias economías dependen del dólar como referencia y donde las stablecoins ya circulan ampliamente en remesas y ahorro informal, este tipo de decisiones europeas anticipa un debate que tarde o temprano tocará también a los bancos centrales regionales.

Para los bancos y gestores de activos que ya operan con valores tokenizados, Pontes ofrece una alternativa operativa concreta: liquidar en dinero de banco central a través de rieles conectados a TARGET, en lugar de depender únicamente de tokens de bancos comerciales o stablecoins. Eso puede resultar atractivo para instituciones con mandatos de riesgo estrictos, sobre todo mientras los mercados de activos tokenizados atraen más atención regulatoria en otras partes del mundo, incluida la ventana de cinco años que la SEC propuso para las acciones tokenizadas en Estados Unidos.

Qué observar de aquí en adelante

Varios factores determinarán si Pontes se convierte en una pieza relevante de la infraestructura de mercado europea o queda como una herramienta piloto de nicho. Habrá que observar qué bancos e instituciones se suman efectivamente a la plataforma en sus primeros meses y cómo se comparan los volúmenes de transacciones con los esquemas de liquidación tokenizada ya existentes. También conviene seguir el avance paralelo de la iniciativa Appia, ya que Pontes parece diseñada como un escalón hacia esa arquitectura más completa. Del lado minorista, hay que monitorear las deliberaciones del Parlamento Europeo sobre la legislación del euro digital, porque la meta de emisión en 2029 depende por completo de que los legisladores acuerden un marco legal que el piloto por sí solo no puede ofrecer. Finalmente, vale la pena seguir cómo continúan chocando los emisores de stablecoins y los reguladores de la zona euro por el control de los rieles de liquidación, una dinámica que se repite en distintas jurisdicciones, de Fráncfort a Brasilia.

Fuente: CoinDesk

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