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Regulación

El Senado de EE.UU. vota para abrir el debate sobre la ley cripto CLARITY con nudos clave sin resolver

Ilustración: the United States Capitol building under a cloudy sky. Ilustración generada con IA.
Ilustración generada con IA

El Senado de Estados Unidos tiene programada para el 15 de septiembre de 2026, a las 2:15 p.m., una votación de cierre de debate (conocida como “cloture”) que definirá si se abre la discusión formal sobre la CLARITY Act, la ambiciosa ley de estructura de mercado para activos digitales que en la Cámara de Representantes lleva el número H.R. 3633. La votación es relevante porque mostrará, por primera vez con nombres y apellidos, si los republicanos logran reunir los 60 votos necesarios para avanzar con una legislación que reescribiría cómo se regulan en Estados Unidos el trading de criptomonedas, las stablecoins y los protocolos descentralizados, aun cuando varios de sus puntos más conflictivos siguen sin resolverse.

Un trámite procesal con consecuencias reales

Las votaciones de cloture suelen tratarse como formalidades, pero esta no lo es. Con 53 senadores republicanos en sus bancas actualmente, el partido necesita al menos siete votos demócratas adicionales para alcanzar el umbral de 60 votos que se requiere para cerrar el debate y avanzar. Esa aritmética obliga a los republicanos a buscar apoyo entre demócratas moderados, mientras negocian internamente sobre reglas de ética para las tenencias cripto de funcionarios públicos, los programas de recompensas de stablecoins y la soberanía de los juegos de azar en territorios tribales: tres temas que en apariencia no tienen relación entre sí, pero que amenazan con hundir el proyecto si quedan sin resolver.

Cuatro días antes de la votación programada, los republicanos del Senado difundieron un texto sustitutivo, identificado como EHF26718, que incorpora un nuevo marco de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) para determinar cuándo un protocolo que se presenta como descentralizado en realidad está controlado por una parte identificable. Esa adición amplía una sección del proyecto —originalmente enfocada en proteger a los desarrolladores de software— para que funcione en paralelo con un mandato similar ya asignado a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) en otra parte de la ley. Como se detalla en el ajuste a las reglas de DeFi, el objetivo es evitar que ciertos proyectos usen la etiqueta de “descentralizados” como escudo mientras un equipo o una empresa identificable sigue tomando las decisiones reales.

Lo que revelan las disputas pendientes

Los conflictos sin resolver dicen tanto sobre la ambición del proyecto como sobre su fragilidad. Doce senadores demócratas firmaron en julio una carta en la que expresaban preocupación por el tratamiento que la ley da al DeFi y a los mercados de predicción, exigiendo limitar las exenciones de DeFi a los mercados spot, preservar las protecciones de la Ley de Regulación de Juegos de Azar Indígena (Indian Gaming Regulatory Act) y los acuerdos existentes entre tribus y estados, y evitar que entidades registradas ante la CFTC ofrezcan apuestas deportivas o contratos tipo casino disfrazados de derivados financieros. Las senadoras Lisa Murkowski y Brian Schatz pidieron explícitamente a la CFTC que consulte a las naciones tribales antes de finalizar reglas que puedan afectar sus acuerdos de juego, un recordatorio de que una ley presentada como un marco cripto tiene efectos que van mucho más allá de la industria de los activos digitales.

Por su parte, la banca tradicional apunta contra los programas de recompensas de las stablecoins, argumentando que funcionan como cuentas que pagan intereses y que, por lo tanto, merecen la misma supervisión que se aplica a los bancos. Esa oposición llevó a la industria cripto a lanzar una campaña publicitaria para contrarrestar el lobby bancario, transformando una disputa regulatoria técnica en una batalla de mensajes públicos. Un dato menor pero revelador: la Asociación Nacional de Alguaciles (National Sheriffs’ Association) pasó de oponerse al proyecto a adoptar una postura neutral el 3 de septiembre, señal de que algunos actores externos están suavizando su resistencia, aunque las disputas legislativas centrales sigan intactas.

No todos los republicanos están seguros de que los votos vayan a materializarse. El senador Thom Tillis advirtió, según reportes citados en este contexto, que la ley podría fracasar sin la ayuda de la Casa Blanca en las disposiciones éticas que regulan las tenencias cripto de funcionarios públicos, mientras que el senador Mike Rounds expresó pesimismo sobre las posibilidades del proyecto. Estas dudas públicas dentro del propio partido mayoritario subrayan que la votación del jueves no es una formalidad garantizada, ni siquiera con el asesor de activos digitales de la Casa Blanca, Patrick Witt, involucrado activamente en el proceso.

Qué observar a continuación

La pregunta inmediata es si el cloture se aprueba. Un fracaso en la votación no necesariamente mataría la CLARITY Act, pero sí sería una señal de que los republicanos todavía no aseguran el respaldo demócrata necesario para avanzar con un proyecto que ya pasó por un borrador de julio y por una revisión de 630 páginas. Para quienes siguen el proceso de cerca, la evolución del texto hasta este punto ha sido determinante para entender qué está realmente en juego este jueves.

Si el cloture se aprueba, la atención se trasladará a si las disputas sobre ética, stablecoins y soberanía tribal se resuelven mediante enmiendas durante el debate en el pleno, o si resurgen como obstáculos que frenan la aprobación final. La participación de funcionarios del Tesoro presionando por la reactivación del proyecto, según reportes sobre la incidencia del secretario Bessent, sugiere que la administración considera esta legislación una prioridad que vale la pena impulsar activamente. Sea cual sea el resultado del jueves, esta votación será una primera prueba de si un proyecto tan complejo —que toca simultáneamente ley de valores, regulación de materias primas, normas bancarias y gobernanza tribal— puede sobrevivir a la fricción habitual del recinto del Senado.

Para el público latinoamericano, el desenlace de la CLARITY Act no es un asunto solamente doméstico de Estados Unidos: las reglas que finalmente se adopten sobre stablecoins y estructura de mercado influirán en cómo operan los exchanges y las billeteras digitales que atienden a usuarios de la región, desde remesas hasta ahorro en dólares digitales. Iniciativas como la cuenta global con stablecoins que lanzó Nubank muestran que el apetito por instrumentos denominados en dólares ya es una realidad cotidiana en América Latina, y el marco regulatorio que finalmente adopte Washington podría determinar qué tan rápido y con qué garantías esos productos se expanden en la región.

Fuente: CryptoSlate

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