Una funcionaria del Banco de Inglaterra puso números a algo que quienes siguen de cerca las criptomonedas venían sospechando desde hace tiempo: las stablecoins dejaron de ser un actor secundario frente a los mercados de deuda soberana y ahora participan activamente en ellos. El martes, en una intervención en Queen’s University Belfast, Carolyn Wilkins, miembro del Comité de Política Financiera del Banco de Inglaterra, señaló que el crecimiento de las stablecoins ancladas al dólar está reforzando el dominio de esa moneda y generando una demanda real de letras del Tesoro estadounidense, al mismo tiempo que abre un canal nuevo por el cual el estrés en los mercados cripto podría contagiarse a la deuda pública.
Las cifras detrás de esta advertencia son contundentes. Según los datos que citó Wilkins, USDT de Tether y USDC de Circle sumaban en conjunto casi 150,000 millones de dólares en letras del Tesoro a fines de 2025. Durante ese año, ambos emisores compraron aproximadamente 33,000 millones de dólares en estos instrumentos, convirtiéndose en un comprador marginal relevante en un mercado del que los gobiernos dependen para financiarse a bajo costo. El mercado de stablecoins en su conjunto ya circula más de 300,000 millones de dólares, y el dólar representa el 98% de ese valor, lo que confirma el control casi absoluto de esta moneda sobre el sector, incluso mientras otros bancos centrales intentan abrirle espacio a sus propias divisas digitales.
¿Por qué un regulador británico habla de la deuda estadounidense?
Puede parecer extraño que sea un funcionario del Banco de Inglaterra quien señale esta dinámica entre el dólar y el Tesoro de Estados Unidos, pero justamente ese es el punto que planteó Wilkins. Las stablecoins se emiten y se usan globalmente, pero casi todas están respaldadas por activos en dólares, lo que significa que su crecimiento fortalece automáticamente la posición internacional de esa moneda y amplía la demanda de deuda estadounidense, sin importar dónde se usen realmente las monedas. El Reino Unido ha estado construyendo su propio marco regulatorio para stablecoins, con trabajo de la Autoridad de Conducta Financiera (FCA), que finalizó sus reglas de emisión en junio de 2026, además de un entorno de pruebas (sandbox) donde el Banco de Inglaterra evaluó stablecoins junto a una libra digital simulada para pagos transfronterizos. Sin embargo, las stablecoins denominadas en libras siguen muy por detrás de sus equivalentes en dólares, tanto en escala como en adopción, una brecha que refleja un fenómeno más amplio: incluso los centros financieros más consolidados del mundo tienen dificultades para competir con una infraestructura de stablecoins en dólares que ya construyó vínculos profundos con el mercado del Tesoro estadounidense.
Ese desequilibrio no es solo un problema británico. Es la razón por la que reguladores de todo el mundo, desde la FCA hasta la Organización Mundial del Comercio, vuelven una y otra vez sobre la misma pregunta: cómo la fragmentación de las normas nacionales frena el desarrollo de las stablecoins en casi todos los mercados, excepto en el del propio dólar. Es una preocupación que un funcionario de la OMC planteó recientemente, señalando que el verdadero obstáculo no es la tecnología, sino la falta de reglas uniformes.
El otro lado de la moneda: el riesgo de los rescates masivos
El discurso de Wilkins no fue simplemente un espaldarazo a las stablecoins como fuente silenciosa de demanda por deuda estadounidense. También advirtió que ese mismo mecanismo que las convierte en compradoras útiles de deuda pública en mercados tranquilos podría transformarlas en una fuente de inestabilidad en momentos de tensión. Si los tenedores de stablecoins corrieran a canjear grandes volúmenes de forma simultánea, los emisores necesitarían vender letras del Tesoro rápidamente para cumplir con esos rescates. Como Tether y Circle mantienen entre ambos cerca de 150,000 millones de dólares en estos instrumentos, una ola de rescates de suficiente magnitud podría forzar ventas capaces de agregar volatilidad a un mercado del que gobiernos e inversionistas dependen precisamente por su estabilidad y liquidez.
Esta es la tensión estructural que enfrentan los reguladores: las stablecoins resultan atractivas justamente porque son líquidas y canjeables a demanda, pero esa misma característica ata su destino, y por extensión una porción del mercado del Tesoro, a la confianza de los usuarios cripto. Es una dinámica distinta a una corrida bancaria tradicional, ya que los emisores de stablecoins mantienen títulos de deuda de corto plazo y no préstamos de largo plazo, pero el mecanismo de transmisión, una estampida hacia la salida que obliga a vender activos, es conceptualmente similar.
Qué significa esto para los mercados y la regulación
Por ahora, las cifras sugieren que las stablecoins siguen siendo, en términos netos, un factor positivo para la demanda de deuda estadounidense y no una fuerza desestabilizadora. El creciente interés de la banca tradicional, incluidos bancos que exploran el lanzamiento de sus propias stablecoins, apunta hacia una mayor integración y no hacia un repliegue. La banca tradicional también está adoptando la tokenización de forma más amplia, como lo muestran acuerdos que permiten a bancos comunitarios ofrecer stablecoins sin construir su propia infraestructura, según se detalla en un reciente movimiento de Coinbase en Estados Unidos, o el plan de la India para tokenizar su mercado de bonos corporativos, ambas señales de que la infraestructura vinculada a las stablecoins se expande mucho más allá del trading de criptomonedas.
Aun así, la advertencia de un miembro del Comité de Política Financiera tiene peso porque proviene de una institución cuya tarea es detectar riesgos sistémicos antes de que se materialicen, no después. Habrá que observar cómo calibran los reguladores del Reino Unido y Estados Unidos los requisitos de reservas y las salvaguardas de canje para los grandes emisores, si las reglas de la FCA de junio de 2026 resisten una prueba real de estrés, y qué tan rápido las stablecoins en libras logran achicar la distancia con sus competidoras en dólares. Para América Latina, donde exchanges y fintechs usan cada vez más stablecoins como puente frente a monedas locales volátiles y para remesas, esta dinámica importa doblemente: cualquier episodio de inestabilidad en el mercado del Tesoro estadounidense podría sentirse también en los rieles que hoy mueven dólares digitales por toda la región. Acuerdos que amplían la distribución de estas monedas, como la compra de Tazapay por parte de Circle para entrar más rápido a mercados emergentes, también irán definiendo qué tan concentrada o diversificada queda esta exposición ligada al Tesoro con el paso del tiempo.
Fuente: Cointelegraph
Este contenido es informativo y no constituye consejo financiero ni de inversión.




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