MoneyGram lanzó en Colombia una tarjeta Visa respaldada por la stablecoin USDC, lo que permite a los usuarios utilizar sus saldos denominados en esta criptomoneda para pagos cotidianos. El anuncio, confirmado el 10 de septiembre de 2026, marca un paso significativo de una empresa histórica de remesas hacia la economía de las stablecoins y les da a los consumidores colombianos un puente directo entre los dólares digitales y los puntos de venta físicos que aceptan Visa.
Durante décadas, MoneyGram construyó su negocio sobre transferencias de efectivo a efectivo: alguien entrega dinero en una ventanilla en un país y, del otro lado, un familiar lo retira en una ventanilla similar. Ese modelo, aunque confiable, es lento y depende de infraestructura física. En los últimos años, la compañía ha estado repensando ese enfoque, incorporando funciones de criptomonedas y stablecoins a su red como parte de una estrategia más amplia de modernización. La nueva tarjeta Visa es la expresión más clara de esa apuesta: en lugar de limitarse a liquidar transferencias usando rieles cripto detrás de escena, MoneyGram ahora entrega a los consumidores una tarjeta que les permite gastar directamente sus saldos en USDC, de la misma manera en que gastarían fondos de una cuenta bancaria tradicional.
Por qué Colombia, y por qué ahora
Colombia es un terreno de prueba lógico. Es uno de los mercados receptores de remesas más grandes de América Latina, con millones de hogares que dependen del dinero enviado por familiares que trabajan en el exterior. Además, cuenta con una base creciente de usuarios minoristas de stablecoins ancladas al dólar, que suelen utilizarse localmente como cobertura frente a la volatilidad cambiaria y como herramienta práctica de ahorro. Al combinar un saldo en stablecoins con una tarjeta Visa, MoneyGram les ofrece en la práctica a los usuarios colombianos una manera de mantener valor en USDC sin dejar de poder pagar el supermercado, el transporte o servicios en cualquier lugar donde se acepte Visa, sin necesidad de convertir antes esos fondos a pesos mediante una casa de cambio o una transferencia bancaria por separado.
Este tipo de producto se ubica en la intersección de dos tendencias que llevan varios años consolidándose: el crecimiento de las stablecoins como reserva de valor e instrumento de pago fuera del sistema bancario tradicional, y el esfuerzo de las redes de tarjetas y las empresas de envío de dinero por hacer que ese valor sea utilizable en el comercio cotidiano. El papel de Visa aquí es clave: aporta los rieles de pago y la red de aceptación de comercios que hacen que un saldo en stablecoins pueda usarse en millones de terminales, algo que un emisor de stablecoins por sí solo no puede ofrecer. Se puede leer más sobre este lanzamiento en la cobertura sobre la tarjeta Visa respaldada por stablecoins que MoneyGram estrenó en Colombia.
Qué señala esta expansión para el mercado
El significado más amplio de la tarjeta de MoneyGram tiene que ver con lo que representa para el avance de las stablecoins hacia la vida diaria. Monedas como USDC se han usado sobre todo para trading, remesas y gestión de tesorería, más que para el gasto minorista. Un producto de tarjeta cambia ese cálculo al eliminar el paso adicional de convertir la criptomoneda en efectivo antes de poder usarla. Si se adopta a gran escala, esto podría normalizar los saldos en stablecoins como una forma paralela de dinero cotidiano para los consumidores latinoamericanos, en particular aquellos que ya reciben remesas o que prefieren el ahorro denominado en dólares.
Esto también refleja un patrón de instituciones financieras establecidas que construyen infraestructura alrededor de las stablecoins en lugar de tratarlas únicamente como activos especulativos. Esa tendencia se ha visto en otras partes del mercado, incluyendo los movimientos de gestoras de activos para desarrollar productos de efectivo de nivel institucional vinculados a reservas de stablecoins, como se detalla en la cobertura sobre los productos tokenizados de efectivo que BlackRock lanzó para reservas de stablecoins. Al mismo tiempo, no todos los analistas están convencidos de que el crecimiento de las stablecoins esté garantizado: algunas voces de Wall Street han planteado dudas sobre la economía de los emisores, como se refleja en el escepticismo recogido en la nota sobre la rebaja de calificación de Morgan Stanley a Circle por preocupaciones sobre el crecimiento de USDC.
Qué observar de aquí en adelante
Varias preguntas determinarán si este lanzamiento se convierte en un modelo para otros mercados o si sigue siendo un piloto exclusivo de Colombia. Habrá que observar si MoneyGram extiende la tarjeta Visa respaldada por stablecoins a otros países latinoamericanos con corredores de remesas importantes, y si los volúmenes de transacciones justifican una mayor inversión en el producto. También valdrá la pena seguir de cerca cómo reaccionan los reguladores de la región, especialmente mientras los legisladores estadounidenses siguen avanzando en su propia legislación sobre stablecoins y estructura de mercado, un esfuerzo visible en el debate sobre la revisión de 630 páginas de la Clarity Act que espera una votación en el Senado y en la presión desde el Tesoro descrita en la cobertura sobre los esfuerzos por revivir la ley de estructura de mercado cripto en el Senado de EE.UU. Reglas más claras en Estados Unidos podrían influir en la confianza con la que compañías como MoneyGram escalen productos similares fuera de su país de origen. Finalmente, conviene seguir de cerca la competencia en este espacio: a medida que las casas de cambio tradicionales y los proveedores de infraestructura financiera profundizan sus vínculos con el mundo cripto, es probable que el apetito por productos de pago ligados a stablecoins siga creciendo en toda la región.
Fuente: CriptoNoticias
Este contenido es informativo y no constituye consejo financiero ni de inversión.




Crea una cuenta gratuita para comentar y ganar rewards.
Crear cuenta Iniciar sesión