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Regulación

Bessent presiona al Senado de EE.UU. para revivir la ley cripto que perdía impulso

Ilustración de Scott Bessent. Ilustración generada con IA.
Ilustración generada con IA

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, pidió públicamente al Senado que retome las negociaciones sobre la CLARITY Act tan pronto los legisladores regresen de su receso de agosto. Con ese llamado, la Casa Blanca respalda de forma explícita un proyecto de ley cuyas posibilidades de aprobarse este año se han deteriorado con fuerza en los últimos meses. La intervención de Bessent deja claro cuánto está en juego: se trata del primer intento serio de darle a Estados Unidos un marco regulatorio integral para los activos digitales, un objetivo que hoy se ve más lejano que hace apenas unos meses.

La declaración, hecha pública el miércoles, llega justo antes de que el Senado retome sesiones el lunes siguiente, tras varias semanas fuera de Washington. Más que un simple recordatorio, el mensaje de Bessent funciona como una señal de alarma: la Casa Blanca percibe que el impulso de la ley se está agotando y quiere que los senadores la traten como un asunto urgente, no como algo que puede esperar para más adelante en el período de sesiones.

Un proyecto que avanzó y luego se estancó

La CLARITY Act logró sortear al Comité Bancario del Senado en mayo, un primer paso que hacía pensar en un apoyo bipartidista real para, finalmente, definir cómo deben regularse los activos digitales a nivel federal. Desde entonces, el avance se detuvo. La mayoría de los demócratas ha retirado su respaldo, y la industria bancaria ha presionado en contra de disposiciones que permitirían a las empresas cripto ofrecer rendimientos sobre stablecoins sin cumplir los mismos requisitos de capital y supervisión que se exigen a los bancos tradicionales. Ese punto es el corazón del conflicto: los bancos argumentan que la ley dejaría a sus competidores ofrecer productos similares a los bancarios sin la misma rendición de cuentas, mientras que las empresas cripto y sus aliados sostienen que el verdadero riesgo es el vacío regulatorio actual.

El destino del proyecto puede seguirse casi en tiempo real en un mercado de predicción operado por Galaxy, que calcula las probabilidades de que la ley se apruebe en 2026. Esas probabilidades cayeron de forma abrupta: de 75% el 22 de mayo a apenas 10% hoy. No es una simple corrección, sino un giro casi total en el ánimo de quienes en un principio esperaban que el Congreso aprobara la norma este mismo año. El Senado tiene programada una votación clave sobre la iniciativa, un momento que ya fue descrito como decisivo para el futuro del proyecto en esta cobertura sobre la votación pendiente en el Senado, y las palabras de Bessent llegan justo antes de esa definición.

No todas las señales han sido negativas. El 3 de septiembre, la Asociación Nacional de Alguaciles (National Sheriffs’ Association) cambió su postura de oposición abierta a neutralidad, un giro menor pero significativo si se considera que los grupos policiales han manifestado históricamente preocupaciones sobre el uso de activos digitales para financiar actividades ilícitas. Esto sugiere que al menos algunos sectores escépticos están dispuestos a dejarse convencer, aunque el desacuerdo de fondo entre la banca y la industria cripto sigue sin resolverse.

Lo que significa un proyecto estancado para la industria

El futuro de la CLARITY Act importa mucho más allá del Capitolio, porque establecería el primer marco federal integral para clasificar, custodiar y negociar activos digitales en Estados Unidos. Sin esa ley, las empresas del sector siguen operando en un mosaico de normas estatales, guías de agencias regulatorias y sanciones caso por caso, un entorno que ha condicionado decisiones corporativas importantes durante todo el año. La solicitud de Block para obtener una licencia bancaria federal que le permita custodiar bitcoin y stablecoins es un ejemplo de cómo algunas compañías buscan legitimidad regulatoria a través de los canales bancarios existentes en lugar de esperar al Congreso. Actores institucionales como BlackRock, y movimientos corporativos recientes como la reestructuración de Consensys, que separó a MetaMask de su negocio de infraestructura para Ethereum, muestran que la industria sigue construyendo productos dentro de las reglas actuales, sin esperar un marco futuro que podría o no llegar.

Los riesgos de esta ambigüedad regulatoria también quedaron en evidencia con el reciente colapso del exchange Orionx, respaldado por Tether, tras una brecha de custodia. El episodio es un recordatorio de que la falta de estándares federales claros en materia de custodia tiene consecuencias reales para las plataformas y sus usuarios. Una ley de estructura de mercado no eliminaría las fallas operativas, pero sí ofrecería a reguladores y empresas una base común de custodia, divulgación y protección al consumidor que hoy no existe a nivel federal.

Qué observar cuando el Senado regrese

La primera señal a vigilar será si el Senado efectivamente retoma las negociaciones sobre la CLARITY Act al reanudar sesiones, y si el llamado de Bessent logra mover a los senadores demócratas cuyos votos son necesarios para avanzar el proyecto. También conviene seguir de cerca el mercado de predicción de Galaxy, que ha demostrado ser un termómetro sensible del ánimo del mercado durante todo el año. El conflicto sobre el rendimiento de stablecoins entre bancos y empresas cripto sigue siendo el obstáculo central, y cualquier lenguaje de compromiso sobre requisitos equivalentes a los bancarios sería la señal más clara de avance real. Mientras tanto, las maniobras corporativas continúan sin esperar a Washington: la inversión de Nasdaq en la matriz de Kraken, que valora a la compañía en 21,000 millones de dólares, es otra muestra de que la industria sigue moviéndose mientras mantiene un ojo puesto en si el Congreso finalmente entrega las reglas que se han pedido durante años.

Para los usuarios y exchanges que operan en América Latina, el desenlace de esta ley importa porque Estados Unidos suele marcar la pauta regulatoria que después replican, con matices, los reguladores de la región. Un marco federal claro sobre custodia y stablecoins podría influir en cómo se protegen los fondos de quienes usan estos activos para remesas o como resguardo frente a la volatilidad de las monedas locales frente al dólar, aunque por ahora eso sigue siendo una posibilidad y no una certeza.

Fuente: Cointelegraph

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