La Ley CLARITY, el intento más ambicioso hasta ahora de escribir reglas federales para los mercados de activos digitales, no logró superar esta semana un trámite procesal clave en el Senado de Estados Unidos. Sin embargo, no murió. El senador Thom Tillis cambió su voto a “no” en la moción de cierre de debate por razones puramente procesales, una jugada táctica que le permite conservar el derecho a presentar una moción de reconsideración y mantiene el proyecto técnicamente con vida, incluso mientras los demócratas exigen más cambios.
La votación fracasó 49 a 50, diez votos por debajo de los 60 necesarios para cerrar el debate y avanzar con el proyecto. Ni un solo senador demócrata votó a favor. Aun así, siete senadores demócratas emitieron después un comunicado conjunto en el que aseguran seguir comprometidos con aprobar eventualmente una legislación de estructura de mercado, una señal de que la puerta a un acuerdo no está cerrada, solo trabada.
Por qué el mismo proyecto sigue volviendo al recinto
CLARITY es la contraparte en el Senado de un proyecto que la Cámara de Representantes aprobó en julio de 2025 con el respaldo, entre otros, del representante Shri Thanedar. Desde entonces, el texto ha pasado por 126 modificaciones sustantivas destinadas a atender objeciones demócratas, desde topes al rendimiento de las stablecoins y lenguaje sobre aplicación de la ley contra finanzas ilícitas, hasta protecciones para la autocustodia y los desarrolladores de software. La senadora Angela Alsobrooks había respaldado en mayo que el proyecto avanzara desde el Comité Bancario del Senado, solo para votar en contra del cierre de debate esta vez, evidencia de que lo que frena la aprobación son las negociaciones sobre disposiciones específicas y no un rechazo al concepto de reglas de estructura de mercado.
El principal punto de fricción señalado por los demócratas tiene que ver con disposiciones éticas vinculadas a las tenencias cripto del presidente Donald Trump. Trump declaró al menos 1,400 millones de dólares en ganancias relacionadas con criptomonedas en su divulgación financiera anual de 2025, una cifra que ha hecho que varios legisladores desconfíen de redactar reglas para una industria de la que el propio presidente en funciones obtiene beneficios personales. Cualquier versión final del proyecto probablemente necesitará lenguaje que aborde directamente ese conflicto de interés si quiere atraer los votos demócratas necesarios para llegar a 60.
Los defensores del proyecto, incluido Ryan Eagan del Crypto Council for Innovation, han señalado a la Ley GENIUS como el modelo de cómo podría resolverse esta situación. Esa ley sobre stablecoins también fracasó en su primer voto de cierre de debate, 48 a 49, en mayo de 2025. Once días después, un segundo voto de cierre de debate se aprobó 66 a 32, y el proyecto superó el pleno del Senado al mes siguiente. El paralelismo no pasa desapercibido en Washington: un proyecto puede fracasar una vez y aun así convertirse en ley semanas después, si las diferencias de fondo son lo bastante acotadas como para resolverse rápido.
Qué significa un proyecto estancado para la industria
Para las empresas cripto que operan en Estados Unidos, el efecto práctico del estancamiento de CLARITY es que la claridad regulatoria sigue llegando de manera fragmentada desde las agencias, en lugar de desde el Congreso. La SEC y la CFTC continúan cada una con sus propios procesos de reglamentación y orientación, independientemente de cómo avance CLARITY, y el Departamento del Tesoro sigue implementando la ya aprobada Ley GENIUS sobre stablecoins. Ese enfoque agencia por agencia quedó subrayado esta misma semana cuando la SEC avanzó para abrir el mercado bursátil de 77 billones de dólares a la tokenización justo en medio del estancamiento legislativo, un recordatorio de que los reguladores no esperan al Congreso para seguir marcando la política del sector.
Los mercados reaccionaron al primer voto fallido con una caída visible en las acciones vinculadas a cripto, un movimiento que ya quedó documentado cuando el Senado no logró avanzar el proyecto por primera vez. El brazo de cabildeo de la industria tampoco se ha quedado callado ante el revés: el Crypto Council for Innovation y grupos aliados advirtieron que habrá una factura electoral para los legisladores que bloquearon la ley, presentando la votación como un anticipo de la presión de campaña sobre ambos partidos.
Por otro lado, un esfuerzo relacionado en la Cámara de Representantes —un proyecto para establecer una reserva federal de bitcoin— avanzó en comité esta semana, aunque en una versión debilitada. Esa medida, despojada de buena parte de su capacidad original de aplicación, ilustra un patrón más amplio de esta sesión legislativa: la legislación cripto se mueve, pero rara vez en la forma que sus impulsores originales tenían en mente.
Qué observar a continuación
La pregunta inmediata es de tiempos. El Senado tiene previsto entrar en receso el 2 de octubre y no regresará sino hasta después de las elecciones de medio término, lo que significa que un segundo intento de cierre de debate —si sigue el patrón de los once días de la Ley GENIUS— tendría que ocurrir dentro de aproximadamente dos semanas desde el primer voto fallido, o de lo contrario esperar meses.
- Si Tillis u otro impulsor presenta la moción de reconsideración antes del receso del 2 de octubre.
- Si los negociadores producen un lenguaje sobre las disposiciones éticas presidenciales lo suficientemente específico como para sumar votos demócratas.
- Si los siete senadores demócratas que emitieron el comunicado de respaldo convierten esa postura en votos a favor sobre un texto revisado.
- La actividad regulatoria paralela y continua de la SEC, la CFTC y el Tesoro, que podría reducir la urgencia —o el margen de maniobra— para aprobar CLARITY.
La inversión de la industria en infraestructura de cumplimiento continúa sin importar el destino del proyecto, como se vio esta semana con la compra de S&P Global del auditor de código de stablecoins OpenZeppelin, una señal de que las empresas ya construyen pensando en un futuro regulado, con o sin ley del Congreso de por medio. Para los inversionistas y usuarios en América Latina que operan a través de exchanges globales o dependen de stablecoins para remesas y ahorro frente a monedas locales, este vaivén legislativo en Washington sigue siendo, por ahora, la variable que define cuánta certeza regulatoria tendrá el mercado cripto estadounidense en el corto plazo, y por extensión, buena parte de la infraestructura que utiliza la región.
Fuente: Cointelegraph
Este contenido es informativo y no constituye consejo financiero ni de inversión.




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