Un solo voto de diferencia en el Senado de Estados Unidos acaba de desviar el futuro de la política cripto del Congreso hacia los reguladores. La Ley Clarity, un proyecto integral para ordenar la estructura del mercado de criptoactivos que llevaba más de un año en negociación, no logró avanzar el martes tras una votación de 49 a 50, diez votos por debajo de los 60 necesarios bajo las reglas de cierre de debate. En menos de 48 horas, la SEC y la CFTC se movieron para llenar ese vacío, con acciones regulatorias que definirán cómo se negocian los criptoactivos y los valores tokenizados en Estados Unidos mientras los legisladores reorganizan su estrategia.
Un proyecto de más de un año, frenado por una división ya conocida
La Ley Clarity buscaba resolver algo que el Congreso estadounidense arrastra desde hace años: darles a los exchanges, emisores y plataformas de trading un marco claro que especifique qué activos caen bajo la supervisión de la SEC y cuáles bajo la de la CFTC. Los negociadores pasaron más de doce meses tratando de cerrar esa brecha, apoyándose en el impulso que había dejado la aprobación previa de la Ley GENIUS, enfocada en las stablecoins.
Ese impulso se detuvo cuando los demócratas del Senado votaron en bloque en contra de avanzar el proyecto, a los que se sumaron los republicanos Susan Collins, Josh Hawley y Jerry Moran. Thom Tillis cambió su voto en el último momento, una maniobra de procedimiento que mantiene abierta la puerta a reintroducir la medida en lugar de cerrarla definitivamente. Siete demócratas, entre ellos Angela Alsobrooks, Kirsten Gillibrand, Mark Warner, Cory Booker, Catherine Cortez Masto, Ruben Gallego y Raphael Warnock, señalaron que las negociaciones podrían retomarse. El presidente de la SEC, Paul Atkins, junto con senadores como Cynthia Lummis y Tim Scott, había respaldado el esfuerzo como una forma de dar certeza regulatoria a los cerca de 70 millones de estadounidenses que, según la industria, están involucrados con las criptomonedas. Por ahora, esa certeza sigue fuera de alcance por vía legislativa, aunque el mecanismo que mantiene con vida al proyecto ya quedó documentado: la Ley CLARITY sobrevivió al fallido voto del Senado gracias a una maniobra de procedimiento.
Los reguladores ocupan el espacio que dejó el Congreso
Donde el Congreso se detuvo, los reguladores avanzaron. Dos días después de la votación, la SEC anunció lo que llama una exención de innovación, que permite negociar en cadena versiones tokenizadas de acciones estadounidenses. Es una solución más limitada que una ley integral de estructura de mercado, pero apunta a un mercado cuya escala eclipsa al sector cripto: el de las acciones estadounidenses. Según ya se ha descrito, esto abre la puerta a que un mercado bursátil de 77 billones de dólares se abra a la tokenización. La CFTC, por su parte, emitió una postura de no acción que protege a los proveedores de software pasivo del riesgo de sanciones —incluyendo una exención para wallets cripto que evita que deban registrarse como brokers— y envió en silencio a la Casa Blanca una propuesta más amplia de regulación de mercados cripto para su revisión. El contenido de esa propuesta todavía no se ha hecho público.
En conjunto, ambos movimientos ilustran un patrón que se repite en Washington cada vez que el Congreso se estanca en materia cripto: las agencias usan su autoridad legal existente para diseñar soluciones más acotadas y rápidas. Es una estrategia que ya llamó la atención cuando los reguladores abrieron estas vías limitadas justo en el momento en que la vía legislativa quedó bloqueada.
Qué significa para la industria
El efecto práctico es un sistema bifurcado. En lugar de una sola ley que defina de manera uniforme cómo se tratan los criptoactivos y los valores tokenizados, los participantes del mercado ahora enfrentan un mosaico de exenciones y cartas de no acción a nivel de agencia, que pueden ser más limitadas, más condicionadas y, sobre todo, más fáciles de modificar o revocar que una ley aprobada por el Congreso. Esto tiene dos caras. Los impulsores de la tokenización obtienen una vía más rápida para llevar activos del mundo real a la cadena de bloques sin esperar a que un Senado dividido reúna 60 votos. Pero la base legal es más frágil: una exención emitida por un presidente de la SEC puede ser revertida por un futuro presidente de la agencia de una forma en que una ley del Congreso no puede serlo.
La reacción del mercado ante la votación fue notablemente contenida. La cobertura sobre cómo absorbieron la noticia las acciones y los tokens vinculados al sector cripto mostró que los activos prácticamente ignoraron el traspié: las acciones cripto repuntaron mientras los reguladores avanzaron sin esperar a la Ley Clarity, e incluso tokens como XRP demostraron resiliencia tras la votación y una posterior subida de tasas de la Reserva Federal, como se detalló en la nota sobre el rebote de XRP tras el fracaso de la Ley Clarity y la subida de tasas de la Fed. Esa respuesta moderada sugiere que el mercado ya había asumido que, en este ciclo, serían las agencias y no el Congreso quienes marcarían el ritmo de la política cripto.
Qué observar de ahora en adelante
- Si los siete demócratas del Senado que se mostraron abiertos a retomar el diálogo producen un texto revisado de la Ley Clarity, y si el voto de procedimiento de Tillis se traduce en una reintroducción real del proyecto.
- El alcance y las condiciones de la exención de la SEC para acciones tokenizadas a medida que los participantes del mercado comiencen a ponerla a prueba.
- El contenido de la propuesta de regulación de mercados cripto de la CFTC una vez que supere la revisión de la Casa Blanca y se haga pública.
- Si otros republicanos que rompieron filas —Collins, Hawley y Moran— dan señales de un posible respaldo a una futura versión del proyecto.
Por ahora, el centro de gravedad de la política cripto estadounidense se ha trasladado del recinto del Senado a las salas de reuniones de las agencias regulatorias. Eso podría traer soluciones más rápidas, aunque más limitadas, para la industria, pero deja sin resolver la pregunta de fondo sobre un marco legal duradero. Para los mercados de América Latina, donde exchanges y plataformas cada vez más ligadas al dólar y a los criptoactivos siguen de cerca las señales regulatorias de Washington, este reacomodo importa: las reglas que emerjan de la SEC y la CFTC —más que las de una ley del Congreso— serán, en el corto plazo, las que determinen cómo operan en Estados Unidos los emisores y plataformas con los que interactúan usuarios e inversionistas de la región.
Fuente: Decrypt
Este contenido es informativo y no constituye consejo financiero ni de inversión.




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