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Regulación

Sin la Ley Clarity, la SEC y la CFTC improvisan las reglas cripto pieza por pieza

A frontal view of the iconic US Capitol Building in Washington D.C. under blue skies.
Photo: Guohua Song / Pexels

El fracaso del Congreso de Estados Unidos para aprobar la Digital Asset Market Clarity Act dejó el futuro de la regulación cripto en manos de dos agencias en lugar de los legisladores, un cambio que sacrifica la durabilidad legal a cambio de velocidad regulatoria. Con la ley descartada, la Securities and Exchange Commission (SEC) y la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) avanzan ahora por separado para tapar los vacíos jurisdiccionales que la ley debía resolver, lo que abre interrogantes sobre cuán estables serán realmente las reglas que surjan de este proceso.

La Ley Clarity buscaba zanjar una disputa de décadas entre la SEC y la CFTC sobre qué agencia supervisa qué activos cripto. Como Estados Unidos, a diferencia de muchas otras jurisdicciones, divide la supervisión de valores y de derivados entre dos reguladores distintos, tokens como bitcoin y ether han quedado atrapados durante años en una zona gris: ¿son commodities bajo la autoridad de mercado spot de la CFTC, o valores bajo la jurisdicción de la SEC? El proyecto de ley pretendía crear categorías definidas de activos digitales y asignarles carriles regulatorios claros. También incluía disposiciones contra el financiamiento ilícito y protecciones legales propuestas para los desarrolladores de software de finanzas descentralizadas, pensadas para dar certeza tanto en materia de cumplimiento como de responsabilidad legal.

Las agencias avanzan donde el Congreso no pudo

Con la vía legislativa cerrada, el presidente de la SEC, Paul Atkins, y el presidente de la CFTC, Mike Selig, siguen adelante de forma independiente. Apenas dos días después del colapso de la ley, Atkins impulsó una iniciativa de valores tokenizados dentro de la SEC. Ambos presidentes ya venían trabajando en una “taxonomía” conjunta para clasificar activos digitales antes de que la ley fracasara, y ese esfuerzo continúa. Por su parte, la CFTC envió una propuesta a la Casa Blanca para su revisión —un viernes de septiembre de 2026— que crearía una nueva designación de “mercado de activos cripto”, inspirada en la categoría existente de mercado de contratos designado de la agencia. La CFTC también abrió la puerta a los futuros perpetuos de cripto, un tema de fuerte interés para la industria, como se refleja en el reciente rebote de las acciones cripto tras confirmarse que los reguladores no esperarían al Congreso.

Estos movimientos son consistentes con un patrón más amplio que ya se hizo visible en los días posteriores al fracaso de la votación. Como se detalló en el informe sobre cómo la SEC y la CFTC abrieron vías limitadas para cripto mientras la ley seguía estancada en el Senado, ambos reguladores habían dejado claro que no aguardarían la acción legislativa. La CFTC también se movió en frentes más específicos, incluida la decisión de eximir a las wallets cripto del registro como brokers para acceder a derivados regulados, otro ejemplo de acción de agencia sustituyendo a la claridad legal.

Por qué una norma administrativa no equivale a una ley

La diferencia importa más de lo que parece. Una ley aprobada por el Congreso tiene un peso que las normas de agencia no poseen: no puede revertirse por un cambio de gobierno en la Casa Blanca ni por una recomposición de las comisiones sin otra ley del Congreso. Las normas de agencia, en cambio, pueden ser reescritas, acotadas o abandonadas por comisionados futuros, y están más expuestas a impugnaciones legales ante tribunales federales, donde los demandantes pueden argumentar que la agencia excedió su autoridad estatutaria. El propio Atkins ha insistido en este punto, argumentando que solo el Congreso puede producir reglas duraderas y “a prueba de futuro” para los activos digitales, y describiendo su propia iniciativa Project Crypto como un complemento a la legislación, no un sustituto de ella.

El estado actual de ambas agencias subraya la fragilidad de este enfoque. La CFTC solo tiene ocupado uno de sus cinco puestos de comisionado —el de Selig—, lo que deja a la agencia con poca capacidad colectiva de decisión, algo que normalmente da estabilidad a las grandes normativas. La SEC, por su parte, tiene dos vacantes demócratas que la Casa Blanca no ha cubierto, lo que significa que la comisión opera sin equilibrio político pleno. Las reglas adoptadas en estas condiciones podrían enfrentar mayor escrutinio una vez que se llenen los puestos vacantes y las comisiones recuperen su fuerza completa.

Los mercados, cabe destacar, no trataron el fracaso de la ley como un retroceso mayor. Bitcoin se cotizaba alrededor de 81,297.30 dólares y ether cerca de 2,634.36 dólares en las horas posteriores, y las acciones ligadas a cripto en gran medida ignoraron la noticia. Tokens como XRP también se recuperaron con fuerza, como se explicó en la cobertura sobre cómo XRP se sacudió el fracaso de la Ley Clarity, lo que sugiere que, por ahora, los inversionistas están dispuestos a aceptar avances regulatorios vía acción de agencia en lugar de una ley del Congreso.

Qué observar de aquí en adelante

Varios desarrollos determinarán qué tan duradero resulta este enfoque fragmentado:

  • Si la taxonomía conjunta de la SEC y la CFTC para clasificar activos digitales se finaliza y qué tan parecida es a las categorías originales de la Ley Clarity.
  • El resultado de la revisión de la Casa Blanca sobre la propuesta de designación de “mercado de activos cripto” de la CFTC y si avanza hacia una normativa formal.
  • Si se cubren las dos vacantes demócratas de la SEC y los cuatro puestos vacantes de comisionado en la CFTC, y cómo los nuevos nombramientos podrían reconfigurar las normativas en curso.
  • Posibles impugnaciones legales a las reglas emitidas por las agencias en lugar de una ley, que podrían poner a prueba cuánta autoridad tienen realmente la SEC y la CFTC sin un estatuto como la Ley Clarity.
  • Si el Congreso revive alguna versión del proyecto, dado que Atkins ha planteado la acción de las agencias como un puente y no como un reemplazo de la claridad legislativa.

Para la región latinoamericana, donde exchanges y usuarios operan cada vez más bajo el paraguas regulatorio de Estados Unidos por su peso en el mercado global, este proceso fragmentado importa: las reglas que hoy definen si bitcoin o ether se tratan como commodity o como valor pueden cambiar de agencia en agencia y de gobierno en gobierno, algo distinto a la certeza que ofrecería una ley aprobada por el Congreso. Como muestra el reciente episodio en que la Ley Clarity fracasó en el Senado, el resultado por ahora es un paisaje regulatorio construido agencia por agencia en lugar de mediante un marco único: una estructura que puede moverse más rápido que el Congreso, pero que carga con el riesgo de ser rehecha por la próxima administración o desafiada en los tribunales antes de asentarse por completo.

Fuente: CoinDesk

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