Los republicanos del Senado de Estados Unidos publicaron el domingo por la noche la versión final de la Clarity Act, allanando el camino para una votación procesal el martes que definirá si la ley cripto más relevante de los últimos años avanza o vuelve a quedar estancada. El proyecto necesita 60 votos para salir adelante y, con las objeciones demócratas sin resolver y la banca tradicional presionando en contra, el resultado está lejos de garantizado.
La Clarity Act establecería el primer marco federal integral para regular los mercados de activos digitales en Estados Unidos, dividiendo la supervisión entre la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) y la Securities and Exchange Commission (SEC). La Cámara de Representantes aprobó su propia versión hace más de un año, pero el Senado lleva meses trabado en tres puntos conflictivos: cómo pueden los emisores de stablecoins ofrecer recompensas a sus tenedores, qué protecciones legales deben amparar a los desarrolladores de software cripto no custodial, y cómo manejar los conflictos de interés derivados de las tenencias cripto del presidente Donald Trump.
Qué cambió en el nuevo borrador
El texto revisado otorga al Departamento del Tesoro una facultad de “interruptor” (circuit breaker) de 18 meses sobre los programas de recompensas de stablecoins, un compromiso pensado para atender la preocupación de que las stablecoins que generan rendimiento funcionen como depósitos bancarios sin regulación. Esa medida no convenció a los grupos bancarios. La American Bankers Association y el Bank Policy Institute sostienen que el mecanismo no va lo suficientemente lejos y exigen directamente la prohibición de recompensas que se asemejen a depósitos, argumentando que cualquier cosa que no sea una prohibición total abre la puerta al arbitraje regulatorio frente a las cuentas bancarias tradicionales.
En el plano ético, el nuevo borrador suma un rol para los fiscales generales estatales en la aplicación de las disposiciones sobre conflicto de interés vinculadas a la riqueza cripto de Trump, que incluye su participación en World Liberty Financial y una memecoin con su nombre. Es un giro respecto de julio, cuando Trump aceptó una disposición ética cuya aplicación quedaba exclusivamente en manos del Departamento de Justicia, un esquema que legisladores demócratas, entre ellos la senadora Elizabeth Warren, calificaron de inofensivo dado que ese departamento responde al propio presidente. Si sumar a los fiscales generales estatales realmente resuelve esa preocupación es hoy motivo de disputa, como reflejan los fiscales generales de EE.UU. que piden al Senado rechazar la ley antes de la votación del martes.
El borrador también reformula el lenguaje de la llamada Blockchain Regulatory Certainty Act, la sección pensada para proteger a los desarrolladores de software no custodial —billeteras, protocolos y herramientas similares— de ser tratados como transmisores de dinero o responsabilizados por el uso que terceros hagan de su código. La nueva versión elimina las referencias a un estatuto penal federal que habría protegido explícitamente a esos desarrolladores, un cambio que generó fuertes críticas del grupo de derechos digitales Coin Center y del representante Tom Emmer, quien ha sido un defensor vocal de estas protecciones en la Cámara baja.
Por qué importa más allá del conteo de votos
La Clarity Act no es un simple ajuste regulatorio: definiría qué agencia federal tiene jurisdicción sobre cada tipo de activo cripto, una pregunta que durante años ha dejado a exchanges, emisores de tokens e inversionistas operando en una zona gris. Una división clara de competencias entre la CFTC y la SEC le daría a la industria algo que le falta desde el colapso de FTX: un reglamento claro. Para los emisores de stablecoins en particular, el desenlace determinará si los programas de recompensas siguen siendo un modelo de negocio viable o si terminan eliminados bajo la supervisión del Tesoro.
La disputa sobre la protección a desarrolladores también es relevante porque toca una pregunta más amplia: si quienes escriben software financiero de código abierto pueden ser responsabilizados legalmente por cómo terceros lo utilizan. Debilitar ese resguardo, como advierten los críticos que hace el nuevo borrador, podría desalentar el desarrollo de herramientas no custodiales dentro de Estados Unidos, justo cuando otras jurisdicciones compiten por atraer ese talento y ese capital, una dinámica que también se observa en otros mercados que experimentan con finanzas basadas en blockchain.
Y las disposiciones éticas son un caso de prueba sobre cómo el Congreso maneja el interés financiero personal de un presidente en funciones dentro de una industria que está regulando activamente. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, y la Casa Blanca impulsaron la aprobación de la ley, con funcionarios del gobierno expresando confianza en que el proyecto supere los obstáculos procesales —como recoge la cobertura sobre el asesor cripto de la Casa Blanca confiado antes de la votación—, aunque las dudas sobre conflicto de interés persisten, un tema que también atraviesa el debate por el vacío legal vinculado a los intereses cripto de la familia Trump.
Qué observar de ahora en más
- Si la senadora Cynthia Lummis y el resto de los patrocinadores republicanos logran asegurar los 60 votos necesarios, con los senadores Susan Collins y John Cornyn todavía indecisos según reportes.
- Cómo responde el senador Mark Warner y otros demócratas ante el nuevo rol de los fiscales generales estatales, y si eso alcanza para inclinar votos a favor.
- Si los grupos bancarios intensifican el cabildeo contra el mecanismo de interrupción para stablecoins, antes o después de la votación del martes.
- La reacción de Coin Center y del representante Emmer ante el lenguaje recortado de protección a desarrolladores, y si los negociadores de la Cámara insisten en cambios si la ley avanza.
- Las probabilidades que manejan los analistas, incluida la estimación de TD Cowen de apenas un 25% de que la Clarity Act se convierta en ley este año, una cifra que refleja cuán incierto sigue el camino incluso después de la votación del martes.
Por ahora, el destino del proyecto depende de un grupo reducido de senadores indecisos y de si las concesiones de último momento en materia ética y en las reglas para stablecoins bastan para cerrar una brecha que persiste desde que la Cámara aprobó su versión hace más de un año. Puede seguirse más detalle sobre los cambios de último momento en la cobertura sobre cómo el Senado reescribió la ley cripto CLARITY horas antes de la votación.
Fuente: The Block
Este contenido es informativo y no constituye consejo financiero ni de inversión.




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